
Llegando a Cerrillos en la provincia de Salta hay un grupo de compañeros que esperan con ansias que llegue el momento de la construcción de viviendas.
Nos encontramos en los terrenos que le fueron cedidos para la construcción de sus viviendas, bajo un sol radiante y la bandera de la Tupac Amaru Salta, extendida entre dos árboles, estaban esperándonos.
Se nos acercó Carlos Guardo unos de los referentes del grupo y nos presentó ante un grupo de compañeros y compañeras que estaban limpiando las tierras. Nos mostraron las extensiones de los terrenos y nos hablaron de sus proyectos. Así comenzó todo...
¿Cómo llegan a la Tupac Amaru?
Nosotros comenzamos como Juventud de la CTA, yo tenía 17 años estaba estudiando en la segundaria y habíamos armado la Juventud de la CTA. Comenzamos con una beca de estudio donde se le propone a los jóvenes seguir estudiando, algunos queríamos empezar la Universidad y ver como hacíamos para poder seguir estudiando.
Pasó un tiempo y con algunos compañeros nos dimos cuenta que la juventud tenia un techo que era ser jóvenes. Nosotros estábamos en la villa donde vivimos y la necesidad no era solo de los jóvenes, sino que también era de los niños, adultos de la familia y los viejitos. Entonces decidimos que teníamos que hacer algo donde nuclee a todos, no solamente a los jóvenes.
El compañero Moisés que tuvo que mucho ver con lo que es la Tupac Amaru ahora. Con él y otros cumpas, dijimos que teníamos que hacer otra cosa.
En algunos de nuestros viajes aventurados, especialmente porque no teníamos un peso, había momentos que se tuvo que ir a dedo a varios viajes; conocemos al compañero Pilo, con feliz anécdota, donde fuimos a Jujuy y nos invitaron a comer un asado allá.
Nos impresionó mucho la forma de organizarse, más allá de que comimos un asado y que hubo una guerra de choclos. Dijimos mirá como están organizados. Porque veíamos que los cumpas estaban organizados hasta jugar con la guerra de choclo. Veíamos que un grupo tiraba los choclos y los otros se retraían, se iban para atrás y buscaban otras cosas y volvían a formarse y el otro grupo se ponía al frente y tiraban. Era un espectáculo verlos como estaban organizados ellos.
Charlando con el Pilo y con Milagro, nos contaron que hacían, nosotros lo pensamos y coincidíamos en todo. Lo que ellos estaban buscando nosotros también lo queríamos. Entonces no reunimos y quedamos que nosotros podíamos hacer la Tupac Amaru en Salta. La Milagro nos dijo que lo intentemos, que ella nos iba a dar una mano y que nos iba a apoyar. Y como siempre lo había hecho, nos iba a respaldar, nos iba a hacer el aguante, porque para nosotros era una tarea muy difícil comenzar con la Tupac, porque no había nada y había que hacer entender a la CTA.
Y eso nos costó un montón y desde ahí comenzamos, a hacer las cosas, no sabíamos como íbamos a construir las copas.
Milagro nos dijo mirá, yo no digo que funciones esto en Salta pero a nosotros nos sirve la copa de leche. Entonces nosotros decidimos y comenzamos con la copa de leche. Cuando comenzamos con la primera copa de leche en Villa Jardín, fue el puntapié de todo, ahí aprendimos a hacer bollos, a mezclar la leche, a hablar con los chicos, a comprender a los compañeros a comprendernos nosotros.
Nos juntábamos en la villa primeramente. La gente del barrio pensaban que éramos canas, porque nosotros nos juntábamos con los changos ahí ellos tenían problema con la policía, porque por ahí son chicos que no tienen para morfar y roban a otro pobre para sacarle las zapatillas para venderlas y para comprar para morfar.
Entonces nosotros llegábamos entregábamos bolsones, entregábamos zapatillas y ellos creían que éramos canas, estos viene a ver que hacemos nosotros para barrernos.
A la vez ellos están acostumbrados a que los políticos le de bolsón cambio de un voto, le den algo a cambio, ese clientelismo que siempre hubo acá en Salta y cuando nos ven que laburamos y hacemos y no le pedíamos nada a nadie.
Le dijimos que sean solidarios que tratemos de cambiar el mate y que le damos un bolsón y que veamos que el otro también tenga, que vemos de que forma le ayudamos y cuando empezamos a sembrar.
La gente recién nos comenzó a entender, cuando les demostramos que no veníamos con la misma política que éramos diferentes que veníamos a ayudar y que queremos un cambio de vida para todos.
Comenzaron a sumarse poco a poco, muchas veces venían por curiosidad y otro venían por necesidad y decían: ¡yo vengo por que me dan un bolsón!, pero después cuando nos conocían y veían lo que hacíamos, nos decían yo también quiero ayudar.
¿Cuantos son en la organización, actualmente?
En este momento hay alrededor de 400 personas, tenemos 16 copas de leche y conseguimos 100 terrenos para la construcción de cooperativas de viviendas.
¿Cuente un poco de las cooperativas de viviendas y qué tienen planificado?
Por el momento tenemos 100 viviendas planificadas, en el comienzo son 100, por supuestos que no nos conformamos con esto, porque hay mucha gente en la villa que no tiene nada. Están viviendo en la gracia de dios, necesitan una vivienda digna para su familia y sus chicos.
Así que en el comienzo son 100, nosotros tenemos intenciones que sean mil o mejor miles de viviendas en toda la provincia de Salta.
Bueno primero pedíamos azúcar y leche para las copas, después bolsones, después planes sociales para los compañeros y nos planteamos soñar más.
En Jujuy se pudo hacer esto, nosotros también queremos, también necesitamos, soñamos y seguimos soñando con las cooperativas de viviendas, gracias al esfuerzo de los compañeros, hemos conseguido esto que nos costo un montón que son los terrenos para construir. Nos costo mucho, muchas lagrimas, mucha bronca, más cuando teníamos un gobierno como el de Romero, un gobierno muy cerrado, muy impenetrable y nos tenían como los loquitos de la Tupac. Hasta nos reprimieron en las marchas, pero supimos sobrellevar eso.
Cuando vos entrás en esto de ayudar, ya no podés salir, no te podás dar vuelta a tras, ya estas acá y seguís peleando porque ya no son Carlos, Willy, Gaby, Vale, vos ya sabés que sos la gente que está ahí atrás.
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