
Metódico, disciplinado, inquieto. El recorrido de Adolfo Aguirre –o simplemente Fito– muestra estas cualidades como columna vertebral de su vida.
A los 18 años dejó Bahía Blanca para ir a estudiar dirección orquestal a La Plata. Mientras estudiaba música 8 horas por día, hacia changas y vendía libros para sobrevivir los albores del retorno a la democracia los empujaron a los brazos de la militancia política.
Tanto se afincó a la ciudad de las diagonales que a pesar de llegar con 18 años de edad se hizo hincha de Gimnasia. Nacido en San Juan, se fue a los 12 a vivir a Bahía Blanca con su mamá y sus hermanos. “En 1982, en plena Guerra de Malvinas llegué a La Plata con el objetivo de estudiar dirección orquestal ¡Yo quería ser director de orquesta!”, destaca. Allí ingresó al Conservatorio de Música Gilardo Gilardi: “Estudiaba un instrumento de viento, violonchelo y canto, ¿pero qué pasó? En el `83, un año después de llegar a La Plata, con la vuelta de la democracia me pasaron muchísimas cosas por la cabeza porque empezó a gestarse un debate en la juventud que me impactó; comencé a informarme sobre lo que había pasado en la década del 70, cómo había sido la película en una época en la que era adolescente, todo era debate”.
Aquel fue un año cargado y esa vorágine lo arrastró a Fito por una vía que, con los años, chocaría con el sueño musical: “Mi incorporación a la política fue así –rememora arrebatado–: en la campaña electoral de 1983 estaba en la calle 7 y 50, en un acto de Oscar Allende, del Partido Intransigente, en el pasaje Dardo Rocha y de repente aparecieron los colectivos de Buenos Aires con los muchachos peronistas y pararon ahí y empezaron a cantar `Alende y Perón uno solo corazón´ porque a dos cuadras de estaba la sede del Partido Justicialista. Me vinculé de alguna manera con la gente que bajaba de los bondis y me enganché en esa marcha, que fue mi definición para seguir la secuencia de lo que había sido el peronismo. Hasta ese momento yo estaba ajeno, vivía en el seno de una familia sencilla donde no había referencias históricas de alguien que orientara. Ahí me consustancié con la Juventud Peronista”.
Composiciones políticas
Ya la música empezaba a compartir espacios con la política. “Fui promotor de organizar el Centro de Estudiantes en el Conservatorio y en el 85-86 me eligieron presidente. Incluso organizamos una Federación de Estudiantes de Música”. 1987 fue un año decisivo, las partituras de autores clásicos le dieron paso definitivo a la militancia. “Dejé sin culpa la música hoy mi orgullo es que dos de mis hijos estén estudiando y haciendo música”, cuenta y recuerda que ese mismo año se hizo un Congreso latinoamericano de Juventudes Políticas en Santa Fe y la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) me propuso para representar a la provincia de Buenos Aires y cuando volví se me abrieron los caminos para entrar a trabajar ahí. Antes hacía changas, vendía libros frente a la Escuela de Danzas, con eso me pagaba el alquiler, vivía, para el objetivo mío que era estudiar 7 horas por día música y ser Director de orquesta. Me levantaba a las 6 de la mañana para estudiar porque era un convencido de que no era un virtuoso pero que la técnica y el estudio me iba a dar aquello que yo buscaba. Era como un trabajo de 8 horas y yo lo cumplía al pie de la letra. Le daba hasta las 11, comía, después iba a trabajar hasta las 6, 7 y después seguía laburando. Tenía una cosa bien esquemática. También participé en un coro, en Universitario de La Plata. Buscaba formarme para conseguir mi sueño”.
Ya en la DGCyE y con una idea más acabada del devenir de la historia argentina “se me vuela la cabeza y me engancho con la política como ciencia y ahí se me formó una orientación de mi vida. Tengo 44 y llevó más de la mitad militando de manera continua”, dice Fito. “En la Dirección nos encontramos varios jóvenes en plena renovación peronista, había euforia, ebullición y ahí armamos la Juventud de Trabajadores Estatales, todos de distintos gremios, pero después de un proceso de debate decidimos todos afiliarnos a ATE. Ahí lo conocí a Cachorro (Hugo Godoy, secretario general de la CTA y ATE Buenos Aires), delegado en el Ministerio de Acción Social y el Colorado de Isasi (Oscar, secretario Gremial de ATE Nacional), era el delegado del Hospital de Niños y empezamos a conocernos. El 22 de diciembre de 1988 fui elegido delegado de la Dirección y comenzamos con Cachorro y el Colo la Agrupación ATE Participación que era de delegados que confrontábamos con la conducción de ATE La Plata y que conectábamos con Anusate”.
Germán, Víctor, Cajade
Nombra con orgullo y admiración genuinos a Germán Abdala, Víctor De Gennaro, Carlos Cajade, Hugo Godoy y Juampi Cafiero: “Fueron una referencia importante que me permitieron moverme muy bien y cuyo proyecto me enganchó”, subraya. “Me muevo en la sucesión de la historia tomando lo mejor: todo lo que hecho y he aportado lo hice con mucho trabajo: no soy la inteligencia sino que me muevo por la prepotencia del trabajo y el rodearme con saberes. No es ninguna deshonra pedir ayuda, a mi no me baja el precio”.
“Por aquí pasa mi felicidad, que también tiene mucho de arte, de creatividad, e conducción... yo quise ser director de orquesta, no quise ser violinista. También tiene mucho de técnica, una orquesta suena ensamblada si todos suenan bien, sino no hay sinfonía”, hilvana Fito mientras recuerda los caminos en el gremio estatal: 1991-95, Secretario de Prensa de ATE; 95-99 Secretario de Acción Social; después Director del Instituto de Estudios y Formación de ATE y la Central bonaerense y ahora Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Nacional
Y en el medio del mundo sindical surge el Grupo de los 8, los diputados rebeldes a la entrega menemista, en donde Fito se involucra: Hice toda esa experiencia desde 1991, con el Fredejuso, Frente del Sur, Frente Grande. Y en 1997 voy como diputado provincial, pero ocurre algo muy lindo, el planteo es sea Carlos Cajade, el Frente quería que alguien con presencia social y yo voy al hogar de Carlos para plantearle eso y él dice que no pero varios compañeros dicen que sea Cachorro o yo, así que en ese tramo 1997-2001 me eligen como diputado provincial”.
Luego de recorrido Fito respira. “Es un pasión”, confirma y con un convencimiento sin fisuras admite: “No se hacer otra cosa que seguir hurgando en las cuestiones de la búsqueda de la igualdad a través de la política”.
Redacción
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