Carta a las autoridades de la UE
La CTA rechazó la "Directiva de Retorno" aprobada por la Unión Europea
Viernes 27 de junio de 2008, por Mariano Vazquez *

La Central de Trabajadores de la Argentina envió una misiva a las máximas autoridades de la Unión Europea para repudiar la sanción de esta norma que viola elementales principios de derechos humanos fundamentales, avanza en la “caza de inmigrantes” y criminaliza a los trabajadores.

La polémica ley denominada “Directiva del Retorno”, que recibió el visto bueno de los Gobiernos de los 27 países de la Unión Europea (UE) y fue aprobada por el Europarlamento el 18 de junio pasado prevé la expulsión de inmigrantes, establece un periodo de detención de hasta 18 meses y una prohibición por cinco años para volver.

La CTA, a través de una carta firmada por el secretario General Hugo Yasky, y de Relaciones Internacionales Adolfo Aguirre, rechazó la polémica ley, a la que califican como violatoria de los principales artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La misiva fue enviada al presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering; al titular del Consejo de la Unión Europea, Javier Solana; al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso; y a los diputados del Europarlamento.

Asimismo, la CTA llevará esta carta al seno de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), que se reunirán en el marco de la Cumbre Sindical en la ciudad de Tucumán este fin de semana. La Central propondrá que este espacio que aglutina a las organizaciones obreras de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y la Argentina, eleve un repudio conjunta a la directiva de la UE.

A continuación reproducimos la carta completa de la CTA enviada a las autoridades de la UE:

"Millones de personas circulan diariamente por el mundo. Muchos de ellos, muy lejos de sus hogares y de sus seres queridos, enfrentan el camino del desarraigo y la distancia en busca de un futuro digno, a través de obtener un trabajo decente. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) titulado "Panorama Social de América Latina 2004", más de 20 millones de latinoamericanos; es decir, uno de cada 25, viven fuera del país desde el año 2000. Esta cifra representa un 4% del total de la población latinoamericana. Cifra que se incrementa considerablemente si se toma en cuenta a aquellos descendientes de latinos que nacieron en el exterior obligados en muchos casos por circunstancias políticas, económicas o sociales.

En base a informes recientes del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, más de un millón de compatriotas residen en el exterior, y en especial en países como España e Italia, con quienes nos une una relación histórica de hermandad y afecto, ya que la Argentina siempre se ha caracterizado por haber recibido sin concesión alguna a millones de ciudadanos del mundo en general y aquéllas dos naciones en particular. De hecho en diferentes etapas de nuestra historia, la población inmigrante llegó a superar a la autóctona.

Resulta provocador y desagradable observar que en el mundo actual no se pone traba alguna a la circulación de bienes y capitales, a la especulación financiera y al comercio desigual e injusto, pero si al movimiento de trabajadoras y trabajadores, que han aportado y aportan al progreso económico de los países en los que residen. Por eso, la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), organización obrera que aglutina a 1.200.000 afiliados, quiere expresar su más enérgico repudio a la decisión de los países miembros de la Unión Europea , de sancionar la “Directiva de Retorno”, que viola elementales principios de derechos humanos fundamentales, avanza en la “caza de inmigrantes” y criminaliza a los trabajadores.

Muchos argumentos falaces han circulado en torno a los males que causa la migración. Sin embargo, un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demuestra que los inmigrantes no suponen una competencia laboral para los nativos, ni provocan una caída de los salarios. Todo lo contrario: los inmigrantes latinos suelen realizar tareas que los nativos no quieren realizar como aquellas vinculadas con la agricultura, ganadería, trabajos manuales y de servicios, y que en muchos casos reciben un salario por debajo de lo que establece la ley.

Además los inmigrantes que habitan los países centrales, no solo incrementan la demanda de bienes y servicios generando beneficios tanto al país como a su población, sino que también dichos países se ven beneficiados por la descarga en el sistema de pensiones, contrarrestando asimismo el crecimiento negativo de la población.

La Unión Europa con su “Directiva del Retorno” ha ignorado estos hechos de la realidad, ha decidido comenzar a tratar a trabajadores como delincuentes y ha olvidado que América Latina acogió, sobre todo en el siglo XX, a millones y millones de inmigrantes europeos que escapaban de hambrunas y guerras. Ellos vinieron a nuestras tierras y se les abrieron las fronteras y los derechos nacionales de par en par. Nada se les pidió. Nada se les exigió. La inmensa mayoría se estableció aquí y construyó familias, hogares, sueños. Millones de nosotros somos hijos de europeos, orgullosos hijos de quienes con su trabajo forjaron Nuestra América.

Es muy triste saber que los brazos generosos latinoamericanos que cobijaron a ciudadanos de todo el mundo no tengan reciprocidad en la Europa de hoy. “La Directiva Retorno” prevé cárcel para los migrantes indocumentados de hasta 18 meses antes de su expulsión. Esto implica una violación sistemática del orden jurídico internacional, entre los que podemos mencionar, de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9. Así como también el artículo 13 de dicho instrumento, que señala: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".

Nos sumamos así a las numerosas expresiones de repudio que se han manifestado en nuestra región. El MERCOSUR, que planteó “el firme repudio del Mercosur ante la discriminación migratoria en Europa” que representa “una violación de los derechos humanos fundamentales”; Asimismo el presidente de Bolivia Evo Morales quién manifestó: “Miles de europeos llegaron a América a lo largo de 500 años y nunca se toparon con medidas migratorias tan injustas”, “Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los inmigrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el norte, que destruye el planeta y desmembra las sociedades de los hombres”; su par de Ecuador, Rafael Correa, quién dijo: “Qué pena que esa Europa de las luces sea hoy un símbolo de contradicciones”; y el Parlamento uruguayo que expresó: “Una flagrante incongruencia de la UE , que nutrió de inmigrantes a Latinoamérica y que se ha beneficiado de la capacidad de trabajo, de la honestidad y el esfuerzo”.

Desde la CTA convocamos a las autoridades la Unión Europea a una reflexión profunda y sin prejuicios sobre la migración, los derechos humanos y justamente los derechos de los trabajadores del mundo vivir en un mundo mejor, que nos incluya a todos".

Adolfo Aguirre-Secretario de Relaciones Internacionales

Hugo Yasky-Secretario General

Central de Trabajadores de la Argentina-CTA-

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