Puja redistributiva
Dos patas tiene el andar
Miércoles 2 de julio de 2008, por Arturo M. Lozza *

En muchos casos la lucha logró horadar el techo salarial, pero para sostener la conquista se necesita también otra pata: la de un Estado que tome la justa distribución de las riquezas como política que se verifique en los hechos.

Si nos guiamos por los datos del Observatorio del Derecho Social de la CTA, podríamos decir que en seis meses los conflictos por salarios y mejores condiciones de vida y laborales superaron los 200: no es poca cosa. Es más, en los últimos días se han desencadenado paros de los municipales de 134 intendencias bonaerenses, paros de ATE en varias provincias, en el PAMI y el SENASA, paro de metalúrgicos y trabajadores de la salud y paros en judiciales, entre tantos otros. Alrededor del 70% fueron en la actividad privada, el resto en el sector público.

Hubo, y destaquémoslo con fuerza, importantes conquistas, en muchos casos los trabajadores logramos quebrar el techo salarial del 19% que se pretendía desde determinadas concepciones oficiales y empresarias.
En esta puja, nos anotamos con algunos triunfos sobresalientes. Veamos:

Los visitadores médicos de todo el país lograron un incremento salarial del 37,5% en el sueldo básico más aumentos por antigüedad. La AAPM-CTA logró con paros y movilizaciones uno de los mejores resultados en la negociación colectiva donde a partir de septiembre de este año el salario inicial será de 3.300 pesos cumpliendo la propuesta que desde la CTA se viene planteando de superar la canasta familiar."Esto es sin duda el fruto del esfuerzo y la lucha de los trabajadores de propaganda médica de todo el país. Son ellos los que lograron esta importante conquista", declaró Ricardo Peidro, secretario general de AAPM y secretario de Derechos Humanos de la CTA.

Los trabajadores judiciales de varias provincias, nucleados en la Federación Judicial Argentina (FJA-CTA) tuvieron también importantes aumentos. En Neuquén, luego de tres meses de lucha y con movilizaciones que irrumpieron hasta en los propios recintos “sagrados” del Superior Tribunal de Justicia, los trabajadores del Poder Judicial lograron el 26% que, con las recategorizaciones, significa un incremento promedio entre el 33 y 35%. En Chaco, después de cinco años de reclamos, paros y manifestaciones, lograron por fin que la Legislatura le blanquee las partes no remunerativas del salario con lo cual conquistaron un aumento real del 46% en dos etapas, una ahora y otra en enero. Los judiciales de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires conquistaron entre el 26 y el 34,6%, y los bonaerenses el 24%.

“Estamos logrando en Judiciales –reflexionó Jorge Izquierdo, secretario general de la FJA- romper el techo salarial que pretendieron imponer la mayoría de las Cortes, el gobierno y la CGT. Demostramos que con la lucha, con los trabajadores en la calle, junto a otros sectores sociales, se puede. Y en muchas cosas pudimos y en otros la puja distributiva continúa porque la experiencia viene demostrando que el aumento conseguido por Moyano no alcanza a nadie y está por debajo de las expectativas de la clase trabajadora”.

Pero si bien hay avances, en otros la cosa sigue estancada o se choca con concepciones que parece mentira que aún sigan vigentes, como la presencia de trabajo en negro en ámbitos oficiales o la no vigencia de convenciones colectivas de trabajo para los trabajadores del Estado.

Es el ejemplo de las 134 municipalidades bonaerenses donde días atrás los trabajadores fueron protagonistas de una Jornada de Lucha por la conformación de un ámbito paritario con Convenio Colectivo de Trabajo, libertad y democracia sindical.

“Hay que terminar con la unilateralidad que hoy rige las relaciones laborales en los municipios. Hasta ahora el Estado viene definiendo cómo se organiza esa relación y cada municipio fija arbitrariamente sus pautas salariales, lo que ha ocasionado que, por igual tarea, dos municipios paguen salarios absolutamente desiguales", sostuvo el secretario general de la ATE de Buenos Aires, Hugo Godoy. "Dentro del Estado, los municipios –agregó- son los de mayor precarización y, por lo general, los que pagan salarios más bajos”.

Por salarios y por mucho más

¿Qué significado darle a estas luchas? Uno de ellos es que aún con sus mil imperfecciones y falencias, la clase trabajadora siguió plantando sus banderas por una justa redistribución de los ingresos, aun en medio de un conflicto por la distribución de la renta entre el Estado y la burguesía agraria, donde de lo que menos se habla es acerca del mayor de las víctimas: la suerte de más de un millón de peones rurales con sueldos en negro y miserables condiciones laborales.

En estas circunstancias, como CTA, decimos entonces claramente que los cosecheros, los “golondrinas”, las familias obreras del surco donde hasta los niños trabajan, los indígenas de los algodonales y de la zafra, los de las legumbres en la Cordillera, los que arrean las ovejas en las frías extensiones patagónicas, los descendientes de la Patagonia Trágica, del mensú de los yerbatales, de los muertos en los ingenios azucareros de Patrón Costa, y de la peonada rebelde de La Forestal, son nuestros hermanos de clase, y tienen el mayor de los derechos a la vida digna que se les viene negando desde hace decenios.

La miseria de las peonadas sucede en una Argentina que produce 135 millones de toneladas de alimentos básicos, cantidad suficiente como para 450 millones de personas. Pero al mismo tiempo, según la Encuesta Nacional de Nutrición del Ministerio de Salud, “el 34,5 por ciento de los niños de entre 6 y 72 meses sufren de anemia por recibir una ingesta inadecuada”, y hay dos millones de personas que no llegan a comer o comen mal cuando, en realidad, podríamos alimentar debidamente a una población doce veces mayor a la que tenemos.

La conflictividad que desatan los trabajadores, por tanto, no es aséptica, Luchamos por salarios pero a la vez porque somos parte de la gran puja por terminar con esa Argentina donde las multinacionales, los financistas de los pooles de siembra, la vieja y nueva oligarquía, la gran minería trasnacional y las petroleras extranjeras se llevan el 70% de los ingresos de la Nación.

Contra esta y tantas otras injusticias, no somos neutrales, somos parte importante, fundamental, del campo popular que intenta el cambio. Por eso nuestra convocatoria a la Constituyente Social.

Y partes de ese mismo proceso son los más de 200 conflictos que protagonizaron en el semestre los trabajadores.

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