Los jóvenes, mucho más que una estadística
Viernes 4 de julio de 2008, por Pablo Reyner *

Para la Juventud de la CTA es importante poder expresarnos en espacios en los que se habla sobre políticas públicas para los jóvenes. Porque, habitualmente, en los esquemas de trabajo oficiales, las juventudes sindicales quedamos al margen y en la CTA pensamos políticas para la juventud desde hace más de 10 años.



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Director de la Secretaría de Juventud de la CTA.

Los jóvenes de la Central tenemos pertenencia de clase, sea cual sea nuestra realidad en el mundo laboral. Estemos empleados o desempleados; en blanco o en cualquier forma de precarización; cooperativista o en el sector privado. Son más de 140 mil los jóvenes menores de 30 años afiliados a la CTA. Y no son números, tiene nombre y apellido, tienen religión, etnia, geografía, sueños y edad.

Por eso es que a dos caminos: el que elegimos, que es resolver los problemas de los jóvenes, uno de los sectores más vulnerables y atacados de la sociedad. O el que eligen otros que es disipar un foco infeccioso, porque muestran solamente a una juventud que se degrada, cuando van a la salida de los boliches, cuando muestran escenas de violencia; y cuando deciden de manera intencionada no ir a una cooperativa de trabajo, no contar a un joven ejerciendo un oficio, haciendo trabajo solidario en su barrio o en un centro de educación popular o en un comedor.

La Juventud es historia de lucha. Entre los 30.000 desparecidos había quienes militaban en la escuela secundaria, en la universidad, en el barrio; también delegados de fábrica. El 70% de nuestros detenidos-desaparecidos tenía menos de 30 años.

Me preocupan los números del desempleo juvenil. Los bolsones neoliberales que aún quedan. Ese 1.200.000, menores de 30 años, que están una situación de vulnerabilidad total. Podemos hacer miles de programas focalizados, pero la solución es la universalidad de las políticas con un Estado que resuelva; que brinde educación, como primer objetivo, pero que antes que nada garantice el pan de cada día en cada mesa. Y nosotros somos el Estado, somos trabajadores, tenemos que apropiarnos de él porque sino ya sabemos quien ocupa ese lugar, ya sabemos lo que quiere el mercado. La década del 90 nos mostró eso.

Política universal estatal de inclusión. Esta tiene que ser la matriz que impulsemos. No sólo en la Argentina. También en el Mercosur, en toda América. Y estas son las propuestas que los jóvenes de la CTA llevamos a ámbitos como la CCSCS (Coordinadora de Centrales Sindicales de Cono Sur) y la CSA (Confederación Sindical de las Américas).

Es prioritario hoy para terminar con la pobreza un Ingreso Joven. Eso se llama shock distributivo, del que no sólo tiene que participar el Estado, sino también el empresariado para que deriven recursos para políticas de empleo. Si ese 1.200.000 no trabaja, no estudia, ¿qué clase mano de obra tendrá este país en los próximos 10 años? ¿Por qué no abren el juego y se la juegan por el país?

Los jóvenes no somos actores de reparto. Queremos discutir cara a cara con el Estado, con los empresarios sobre políticas de empleo, derecho laboral, trabajo, democracia, participación, salud, vivienda, educación. Es un sueño, porque los jóvenes no somos un número en una estadística fría. Tenemos nombre y apellido, religión, etnia, geografía, edad.

Discurso pronunciado en el seminario “Trabajo Decente y Juventud en la Argentina” organizado por OIT y el Ministerio de Trabajo de la Nación.

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