
Un centenar de organizaciones nacionales e internacionales expresaron su respaldo por el secuestro que sufrió el 16 de junio pasado el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA) y adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina.

Más de un centenar de cartas y adhesiones dan cuenta de la preocupación por este hecho intimidatorio y reclaman la una profunda investigación por parte de las autoridades.
Entre las numerosas adhesiones se destaca la de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA), que envió una carta a la presidente de la Nación, Cristina Fernández, y al ministro del Interior, Florencio Randazzo, en la que expresó “su más profunda preocupación ante la situación de violencia sufrida” por el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA) y adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina. La CSA –expresión continental de la Confederación Sindical Internacional (CSI)– subrayó “su preocupación por el riesgo que pueda correr el compañero Pablo Micheli y su familia, así como otros dirigentes sindicales y defensores de derechos humanos en su país”.
En ese sentido, acompañó también “la demanda de la CTA para que se investigue profundamente la situación y se establezcan las responsabilidades a que haya lugar, a fin de impedir que la impunidad siga siendo el manto que encubra las actuaciones de quienes recurren a la violencia para acallar las demandas populares”.
El sindicato mayoritario en el País Vasco ELA y la Confederación de Sindicatos Nacionales (CSN) de Quebec enviaron una carta conjunta en la apuntan que “estos acontecimientos ponen de manifiesto la falta de capacidad de los poderes públicos para evitar estas actuaciones tan graves, ya que en los últimos años se han producido con frecuencia este tipo de hechos”.
“Es inaceptable que actos de violencias como estos ocurran contras sindicalistas que tiene el pleno y legítimo mandato de defender los derechos de la clase trabajadoras”, pronunció la Dirección Nacional de la CUT de Brasil, que manifestó “nuestra más profunda solidaridad con el compañero Pablo y su familia que pasaron momentos difíciles y que ahora temen por su propia seguridad”. Para la máxima organización sindical del Brasil “es desconcertante que convenciones de la OIT no sean implementadas en su plenitud” y revalidó que “estamos del lado de la clase trabajadora argentina y dispuestos a ayudar en lo que fuera necesario para que estos crímenes sean sancionados y para que la libertad sindical pueda ser no solamente un derecho conquistado, sino algo realmente respetado”. Otras de las organizaciones gremiales de ese país que acercaron su adhesión fue la CTB.
Con la firma de su secretario general Guy Ryder, el gigante mundial sindical, la CSI, expresó “su preocupación por el hecho” y clamó porque “este acto no quede impune y cese este clima de amedrentamiento en contra” de Pablo Micheli.
La DGB (Confederación Alemana de Sindicatos) dijo que “una vez más, fuerzas enemigas a los intereses de los trabajadores están tratando, a través de agresiones físicas e intimidaciones hacia un dirigente sindical, de atacar a uno de los derechos humanos más fundamentales: la libre acción sindical”. Lo calificó como “un hecho vergonzoso”, afirmó que esto sucede con luchadores sociales que “día a día pelean por una causa justa”, y concluyó que corren “el riesgo de perder su vida”.
Desde la Federación Sindical Mundial (FSM) se alertó “sobre la gravedad que comporta la ocurrencia de atentados, intimidaciones y secuestros contra los dirigentes sindicales; un peligro que obliga al gobierno a tomar medidas urgentes para esclarecer el suceso, procesar a los responsables y proteger la vida y seguridad de Pablo Micheli y su familia” e hizo un llamamiento a la sociedad y a las autoridades argentinas “para que refuercen las garantías de la actividad que desarrollan los sindicales”.
Otras adhesiones internacionales fueron remitidas a la CTA, que se sumaron a las cientos de expresiones de apoyo de organizaciones de base de la Central, además de otras entidades hermanas, ya sean sindicales, sociales, políticas, de derechos humanos, intelectuales y estudiantiles.
Cabe recordar que el dirigente de ATE y la CTA fue secuestrado por casi dos horas, el pasado lunes 16, por cuatro individuos armados con 9 milímetros. Lo interceptaron en la puerta de su casa en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada a las 22.40 del lunes 16 cuando llegaba en su auto, le pusieron una tela negra en la cabeza y lo obligaron a subir a una camioneta 4x4. Le dijeron reiteradas veces `dejate de joder´, `dejate de hinchar las pelotas´, le mostraron que sabían cómo está integrada su familia. Se robaron el auto, que pertenecía a ATE, pero no le robaron dinero ni le sacaron su tarjeta de crédito ni lo pasearon por cajeros.
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