Integrar la geografía de nuestro pueblo
Jueves 24 de julio de 2008, por Juan Carlos Giuliani *

"Los que creemos que la historia no empieza cuando nosotros llegamos hoy es un muestrario de esto. Viejos dirigentes, curtidos por tantas luchas, por tantos traspiés, pero que seguimos firmes en la medida en que vemos tanta juventud esperanzada porque vé otro camino.



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Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA.

Hace exactamente 1 año, un grupo de compañeros de la Central de Trabajadores de la Argentina salíamos a recorrer las provincias para ir promoviendo la idea de la construcción, de la convocatoria a una Constituyente Social.

Lo hicimos con la intención de que no fuera solamente una fotografía de dirigentes del campo popular convocada en Capital Federal y que luego bajara dogmatizada a cada una de las provincias o de los territorios, porque entendemos que ésa es una formula que ya fue probada y fracasada.

Fuimos a las provincias sobretodo a escuchar más que a hablar, porque tampoco se trata de que entre nosotros nos estemos bajando línea.

Más que todo somos portadores de un cuerpo de ideas, de una historia, de una concepción del mundo, de las cosas y de la gente. Realmente conmueve cuando uno va escuchando y conociendo las experiencias maravillosas, no tan sólo de resistencia de las organizaciones populares que se opusieron a la dictadura pero también al hambre de los ’90, sino que ahora en esta nueva etapa de avance popular, en el marco de la transición democrática, están planteando un camino de autonomía, distinto, de otro tipo; la posibilidad de poder elegir nuestro destino.

También descubrimos nuestra formación cultural, ideológica, los prejuicios, el sectarismo.

Fuimos recibidos por los pueblos originarios, en Chaco, en Salta, en Misiones, en Neuquén. Es impresionante sentirse comprendido por una historia que ya no es que empieza en la Guerra por la Independencia, si no hace 500 años, cuando vinieron a conquistar y violentar nuestro continente. Nosotros fuimos parte de ese río y más que hablar fuimos a escuchar y a plantear nuestras limitaciones. Esta es una construcción donde no está escrito el final de la novela y quizás eso sea lo más apasionante.

Lo estamos haciendo sobre la marcha, en una construcción colectiva que signifique en primer lugar salir a buscarnos y reconocernos donde estamos: en cada pueblo, en cada barrio, en cada ciudad, en cada provincia. Porque no es posible volver a integrar la geografía de nuestro pueblo si no conocemos cada una de las realidades de cada lugar, con nombre propio, cada experiencia que hacen nuestros compañeros de carne y hueso.

Hemos recorrido alrededor de 12 provincias desde Julio del año pasado hasta acá: Jujuy, Córdoba, Misiones, Salta, Neuquén, Chaco, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires, Capital Federal, San Juan. La posibilidad de encontrarnos con tantas experiencias de lucha no sólo desde nuestra visión e ideario sino que la conclusión más importante es que nos reafirmó en la voluntad política de avanzar en la reconfiguración de un nuevo Movimiento de Liberación en la Argentina, que de última no es sino el mandato que hemos recibido de nuestra Central en dos congresos sucesivos. Porque objetivamente hemos planteado que ya no es tiempo de delegar, que ya usamos pantalones largos y que, por lo tanto, es tiempo de que si nos equivocamos nos den el derecho a equivocarnos a nosotros mismos y no que lo hagan en nuestro nombre.

Por eso, en el marco de esta diversidad, por la falta de materiales, porque no hay mucho escrito sobre la Constituyente Social, muchas veces teníamos que explicar algo que nos parece que hoy está saldado: qué hay de diferente y qué hay de coincidente entre la Paritaria Social y la Constituyente Social. ¿Son dos instrumentos contradictorios, antagónicos, o se complementan? En realidad, son dos secuencias de una misma estrategia de poder que estamos tratando de imaginar desde los trabajadores y desde el pueblo.

Planteamos la Paritaria Social, porque para dar la lucha por la redistribución de la riqueza no alcanza con la disputa por la renta que damos contra nuestros patrones cuando nos sentamos a discutir los trabajadores que estamos en blanco, los que somos formales a través de las organizaciones sindicales con las cámaras empresarias.

Claro que es muy importante esa disputa, pero es insuficiente, porque avanza en un universo minoritario ya que la mayoría de nuestros compañeros hoy trabajan de manera precarizada, en negro, informal, o directamente están desocupados.

¿Cómo hacemos para ejecutar la reparación histórica de los sectores desheredados del modelo neoliberal si no es a través de una Paritaria Social a través de políticas universales como lo venimos planteando desde el Frenapo?

Porque tampoco esto es nuevo, la generación de recursos para distribuir el ingreso tiene que hacerse a través de políticas universales, como la Asignación por Hijo, o el Seguro de Empleo y Formación. Pero no es solamente eso la Paritaria Social: También es darle visibilidad al nuevo sujeto social que fue emergiendo después de los ’90 y que se hizo visible en el estallido social de diciembre del 2001. Hoy, pelear por el agua, las cloacas, la escuela, el hospital, el asfalto del barrio, forma parte de la Paritaria Social.

Decimos paritaria porque se trata de ámbitos donde nos estamos sentando a discutir con otros: con el Gobierno, los empresarios, otros sectores sindicales, sociales. Mesas de negociación, de pulseada, de presión, donde desde la CTA procuramos recuperar para los trabajadores lo que nos han venido saquendo a partir de que se dinamitó a sangre y fuego el Estado de Bienestar en la Argentina.

Por eso lo de Paritaria Social y Constituyente Social son dos secuencias de una misma estrategia de poder. En la Paritaria nos sentamos a la mesa a discutir con otros actores sociales para llevar adelante estas reivindicaciones.

En la Constituyente Social, lo que estamos planteando es autoconvocarnos los que creemos que es posible refundar un nuevo proyecto de Nación; y ahí nadie nos obliga a sentarnos con otros que no quieran o no compartan esa iniciativa. Ahí, el único impedimento que existe para participar del parto de esta experiencia es no ser corrupto ni genocida. Para el resto, la mesa está servida compañeros".

Intervención de Juan Carlos Giuliani en la Reunión Preparatoria de la Constituyente Social, Córdoba, 19 de julio de 2008

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