¿Para qué sirve aumentar el Salario Mínimo, Vital y Móvil?
Lunes 28 de julio de 2008, por Horacio Meguira *

El Salario Mínimo, Vital y Móvil debe transformarse en una herramienta central para lograr una mejor distribución de la riqueza.



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Director del Departamento Jurídico de la CTA.

Para ello, es necesario que cumpla con una doble función: impulsar la negociación colectiva de los básicos de convenio y extenderse a la totalidad de los trabajadores.

Ninguna de estas funciones se ha cumplido plenamente en los años recientes. La primera, por el tiempo de la convocatoria –ya se han firmado los convenios más importantes que contemplan los aumentos de 2008–; la segunda, debido a que los trabajadores no comprendidos son, mayoritariamente, “no registrados” y allí el patrón paga lo que entiende e impone unilateralmente.

De acuerdo con esta dinámica, si el aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil fuera superior a los incrementos salariales, ello podría establecer un piso más alto para la negociación del año siguiente. Sin embargo, esta tendencia se ha debilitado en los últimos años.

La brecha existente entre el incremento del Salario Mínimo, Vital y Móvil y la negociación salarial se ha venido reduciendo año a año. En 2005, a pesar de no existir pauta indicativa, el aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil fue muy superior a la evolución salarial. Un año más tarde, la diferencia entre ambas variables fue de ocho puntos porcentuales (27% contra 19 por ciento).

En 2007, esta brecha se achicó a 6,5 puntos (22,5% contra 16%), y fue aun menor debido a que las negociaciones salariales se ubicaron por encima de la pauta indicativa. En la actual discusión, si el Salario Mínimo, Vital y Móvil se fijara en torno a los $1.200, ni siquiera proyectaría efectos para la negociación del año que viene.

Están dadas las condiciones como para que la negociación no se limite a determinar un valor numérico, sino a establecer una dinámica que convierta al Salario Mínimo, Vital y Móvil en un instrumento productivo-distributivo. Para ello, es necesario que exista un plan explícito, debatido con los actores representados en el consejo, que incluya políticas activas, económicas y sociales. Su objetivo debe apuntar a transformar de raíz el actual patrón distributivo existente en nuestro país.

En los años recientes, los aumentos sustanciales de la productividad se traducían en mayores ganancias de las empresas y limitados incrementos del salario real. En la actualidad, los aumentos nominales que se generaron fueron absorbidos por la inflación, y ello afectó principalmente a los trabajadores terciarizados y no registrados.

Es imprescindible revertir esta dinámica. Sólo así podrán alcanzarse metas distributivas que acerquen las declamaciones a la realidad, otorgando al denominado “trabajo decente” un sentido que vaya más allá de los compromisos formales.

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