
Un nuevo domingo ha pasado para la Juventud de la CTA Castellanos. La sonrisa de los chicos y el esfuerzo de los compañeros, que está aunque no estén presentes físicamente en el barrio.
Está en el corazón y la mente dándonos fuerzas y esperanzas, siguen alimentando el sueño de que es posible soñar, plasmar y materializar un mundo más honesto, justo y bueno para todos.
La mañana comenzaba bastante fresca. El invierno nos sigue jugando una mala pasada y el frío se hace presente en una ciudad que duerme y se siente indiferente ante la necesidad de los que no tienen la “suerte” de tener un chalet o casa quinta en donde demostrar los privilegios que da un sistema injusto que, como método de inclusión, tiene la exclusión de las mayorías.
De a poco vamos llegando a la copa, nos encontramos con el “pelado” que nos saluda afectuosamente. Los chicos lentamente se van acercando, sus ganas de jugar y divertirse demuestran que nos han tomado cariño y le dan a nuestro corazón la sensación de calor que sólo el afecto humano puede regalar.
Mientras Ceci, Romi y los chicos juegan, dibujan y adornan el comedor con globos para festejar el cumpleaños de Nicolas, Mati y Leo, con el asesoramiento de Abelino, empiezan a demostrar la poca práctica que tienen en el arte culinario. Las papas y zanahorias son una tarea complicada para este dúo pero con paciencia de a poco se va haciendo el guiso. Avelino, mientras tanto, amasa y cocina las “tortas fritas” que cada domingo deleitan nuestro paladar.
Se acerca el medio día, el guisado va tomando forma y gusto –aunque hay que reconocer que nos pasamos con la sal-. Los chicos van poniendo la mesa y vamos preparándonos para compartir un nuevo medio día.
Juntamos los platos, comenzamos a lavar y limpiar el comedor. Luego salimos disparados hacia la sombra de un árbol a seguir soñando. Algunos juegan a las bolitas, otros dibujan y hacen adornos.
Se ve a lo lejos una moto roja y llega Regi, luego vemos una bici y llega Solcito. La pelota también se hace presente y la hora de la siesta lentamente va dejando paso a la tarde.
La cocina nuevamente se enciende y empezamos a preparar la leche para la merienda. El cumple de Nico es la excusa perfecta para comer unas ricas tortas, cantar y seguir disfrutando de bellos momentos.
Minutos antes de comenzar la merienda llegan Miguel -compañero de Sunchales- y el “pelado” Juan. El popular “que los cumpla feliz…” se hace presente y las tortas son devoradas. Levantamos los vasos, los lavamos y volvemos a la calle a jugar.
De pronto se escucha la voz de Leo y todos entramos al comedor nuevamente. Empezamos a dibujar con los moldes de perros, gatos, nenes y nenas que los chicos de recreación prepararon para la confección de títeres. Nacho empieza a imitar los sonidos de los animales que dibujaba y de a poco el resto de los chicos le ponen sonido a las siluetas que van creando.
Mati vuelve de su travesía y trae consigo a Ezequiel y al Julio -compañero de Palermo que prefiere estar con nosotros y no ver a Cleto (primer toro que entro a la Rural)-.
La tarde lentamente va llegando a su fin. Eze, Julio y Miguel tuvieron su bautismo al ir al molino a llenar los bidones con agua. El sol se retiraba en el horizonte para dejar paso a la luna que, como una buena dama, alumbra la oscuridad de la noche.
Volvemos a la cuidad que sigue indiferente su actuar cotidiano.
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