
El motivo principal de nuestra abstención en el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, es que, a nuestro juicio, la suma que se aprobó es absolutamente insuficiente y no da cuenta de la realidad de nuestro pueblo.
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* Secretario de Organización de la CTA. |
Para nosotros, el salario mìnimo debía fijarse en alrededor de los $1.572 de acuerdo con los estudios propios que tenemos acerca de los valores de la Canasta Básica Familiar.
Pero esta no es única razón. La suma aprobada por el resto de los integrantes del Consejo del Salario de $1.200 para agosto más $40 para diciembre, con la posibilidad de quedarse inalterable hasta julio del 2009, no nos parece realmente una cifra que contemple las necesidades mínimas vitales para que una familia pueda vivir con dignidad.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil tiene que resolver el problema del alimento, de la educación, de la vivienda, la vestimenta, la recreación, los temas sociales. Si bien es cierto que saludamos la decisión gubernamental de convocar al Consejo del Salario y de poner en marcha a partir de agosto a sus comisiones de trabajo, esto no alcanza y no es suficiente ante los planteos integrales para que se adopten políticas públicas de carácter universal que viene realizando la CTA.
La Central viene planteando una Asignación Universal por Hijo, el Seguro de Empleo y Formación, una Asignación para los trabajadores de más de 65 años que no tienen jubilación, es decir, un sinnúmero de iniciativas que no estuvieron tampoco contempladas en esta oportunidad y se optó entonces por la decisión de abstenerse respecto a la iniciativa gubernamental, de la CGT y del empresariado.
La CTA había planteado todos sus temas, y todas sus propuestas en la Comisión del Salario y así consta en actas, y al no haber una respuesta adecuada al requerimiento, y una posibilidad de negociar acuerdos que contemplaran esas iniciativas, después de un intercambio de opiniones se decidió por la abstención.
Es importante que la CTA mantenga su identidad propia como hasta ahora y como lo ha mantenido a lo largo de su historia como central autónoma del Estado, los patrones y los partidos políticos.
La estrategia aprobada por nuestro último Congreso Nacional de Delegados de crecer en fuerza y representación en los sectores de trabajadores de la actividad privada es muy importante para ganar en presencia y reforzar nuestra identidad de clase.
Actualmente, con una representación numérica de 3 titulares contra 29 en el seno del Consejo del Salario, difícilmente podamos incidir en las conclusiones finales de ese cuerpo tripartito. Por ello, si no se tiene una estrategia política que habilite hacer alianzas con otros sectores para finalmente llegar a ese Consejo con una potencialidad mayor, se achican las perspectivas y posibilidades de ir concretando nuestras propuestas para modificar la matriz de distribución de la riqueza en el país.
La CTA tiene que profundizar su movilización defendiendo los intereses de aquellos que están en la pobreza, la indigencia, con bajo poder adquisitivo a lo largo y ancho del país. En la medida que la Central tenga una discusión que sea sólo para adentro, que no sea hacia fuera y esté supeditada a la representación numérica en el Consejo del Salario, obviamente que tiene una minoría claramente establecida que no va a incidir en el resultado final de estas decisiones políticas que se toman en ese organismo colegiado.
Las cuatro comisiones del Consejo del Salario están convocadas para los días 12, 14, 20 y 21 de agosto. Se trata de las comisiones de Formación, de Empleo, de Salario y de Productividad, en la cual revisto como miembro titular en representación de la Central. Entiendo que va a haber una representación por cada uno de los sectores con los titulares y el delegado alterno y con el asesoramiento técnico necesario.
En resumen, con nuestra decisión de abstenernos en la votación por el salario mínimo, dejamos en claro que no hay la voluntad política desde el poder de tener un salario digno para los trabajadores.
Si bien este país ha crecido en los últimos 5 años de manera espectacular y siendo los trabajadores uno de los factores fundamentales en ese logro, evidentemente la riqueza se ha concentrado en determinados ámbitos y sectores que no están dispuestos a repartir, ni a distribui.
Entonces, ante esa falta de decisión política para incidir en un mayor reparto, se termina proponiendo iniciativas salariales que no contemplan la necesidad de la gente.
También hemos dejado en claro con nuestra actitud que con un sueldo de $1200 no se puede vivir ahora y menos con $40 más dentro de 6 meses.
Es posible otra distribución, son posibles otras cifras, otros números. Pero para que esto suceda, depende indefectiblemente de la movilización de los trabajadores y de los sectores sociales.
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