En el mayor Encuentro Mundial de VIH/Sida
Reynaga defendió en México a los trabajadores sexuales
Jueves 7 de agosto de 2008

“Les dije a los científicos que dejen de tomarnos como objeto de investigación y nos vean como sujetos de derecho”, contó Elena Reynaga, titular de AMMAR y secretaria de Actas de la CTA Nacional. Diez mil personas la ovacionaron en el mayor encuentro mundial de VIH/sida, que se realiza en México.

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Ovacionada por unas 10 mil personas que se pararon para aplaudirla, Elena Reynaga, la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR-CTA), se transformó ayer en la primera trabajadora sexual del mundo en estar a cargo de una sesión especial en el mayor encuentro mundial de VIH/sida.

"Para reducir la exposición al VIH necesitamos que se respeten los derechos humanos de trabajadoras y trabajadores sexuales y personas transgéneros a las que, muchas veces, se nos niega el acceso a la salud, a los derechos humanos e incluso a la propia existencia. Sin embargo existimos".

Con estas palabras, Reynaga demostró ante miles de científicos y políticos asistentes a la XVII Conferencia Internacional de Sida que empezó en México el domingo, lo que las trabajadoras sexuales viven cotidianamente. Y no sólo respecto a la prevención, tratamiento y cuidado del VIH.

"Me invitaron a participar fundamentalmente porque las trabajadoras sexuales hemos comprendido que no es suficiente con repartir condones. Hay que trabajar sobre nuestros derechos humanos. No se trata sólo de que nos cuiden la vagina, sino de que cuiden nuestra salud integral", explicó Reynaga tras su discurso.

A lo largo de la sesión, que duró poco más de una hora, Reynaga, también secretaria ejecutiva de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, no dejó nada por decir. Señaló que nadie conoce mejor que las propias trabajadoras sexuales cómo organizarse y financiar los proyectos de prevención del VIH, y criticó a los organismos internacionales que ceden los fondos a terceros y no a las ONG’s que ellas lideran.

"Si las agencias están preocupadas realmente en apoyar a las trabajadoras sexuales, no deberían imponernos su agenda, ni su ideología. Las agencias de Naciones Unidas no deberían elaborar políticas ni guías sin nuestra participación", enfatizó. La dirigente nacional de la CTA agregó con firmeza: "Cuando los fondos no son para apoyar a las organizaciones de base, el dinero está mal invertido y los proyectos tienen poca sustentabilidad".

Fuente: www.clarin.com

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