Atacaron el local de la CTA en el Puerto de Mar del Plata
El idioma de las bestias
Domingo 10 de agosto de 2008, por Corresponsalía Buenos Aires *

Un grupo de desconocidos incendió el viernes por la noche el local que la CTA tiene en el Puerto de Mar del Plata. El ataque mafioso ocurrió a las 23.30 del viernes, cuando un grupo de personas forzó las persianas que cierran el local e introdujo en el mismo unas cubiertas que luego prendió fuego.

Como consecuencia del ataque, estallaron los vidrios, y se quemaron puertas y cortinas. En este momento, evalúan los daños. Se radicó la denuncia en la Fiscalía de Mar del Plata.

Este es el segundo atentado en un mes, que se suma a las golpizas que recibieron los trabajadores del puerto organizados en la CTA y a las amenazas constantes y de todo tipo a las que son sometidos.

El ataque se da en momentos en que “mantenemos un conflicto en 5 establecimientos del puerto” explicó Roberto Villaola, titular del Sindicato de Trabajadores del Pescado.

Villaola calificó el hecho como “un ataque mafioso, bandálico, que intenta amedrentarnos a los trabajadores para que bajemos la lucha”.

Y tras cartón advirtió: “Se equivocan, porque los trabajadores del pescado, con el apoyo que nos da la CTA, vamos a seguir peleando, reclamando lo que es justo, para terminar con la brutal explotación que sufrimos en este sector”.

Matones en el puerto

Cabe consignar que el 5 de marzo de este año, los trabajadores del puerto de Mar del Plata tenían cita en la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo para concretar la firma de un acuerdo. Sin embargo, los esperaba una patota del SOIP que golpeó brutalmente a Roberto Villaola y Roberto Palomino, ambos delegados de la CTA en el puerto.

El hecho ocurrió cuando la delegación de la CTA, conformada por los delegados mencionados junto a los miembros de la conducción regional Patricia Blanco, Alejandro Fernandez, Elena Arena y el abogado Julio Hikkilo, llegaban a la sede local del Ministerio de Trabajo. Allí los hizo pasar el Delegado José San Martín, pero se encontraron con miembros de la conducción del Sindicato de Obreros de la Industria Pesquera acompañados de matones, quienes sin mediar palabra agredieron a Villaola y Palomino.

“Eran 12 o 15 matones que salieron de los baños, de otras oficinas donde estaban escondidos esperándonos. Fue una emboscada” relató Villaola. “Todo empezó en el momento en que se firmaba el acuerdo dentro de la oficina. Escuché golpes, gritos, y después aparecieron los matones que nos agarraron, me quisieron tirar por la escalera, pude resistirme, pero me tiraron al piso, me sostenían entre cuatro y me empezar a dar patadas por todo el cuerpo”. Ese fue el dramático relato de Villaola, mientras se dirigía a un centro de atención médica.

Blanco contó que “cuando entramos a la antesala del despacho nos encontramos con la conducción del SOIP que salía del despacho y allí comenzaron los golpes, los insultos y las amenazas”.

Escalada intimidatoria

La CTA registra con preocupación la escalada intimidatoria realizada contra dirigentes y locales de la Central en todo el país. En el mes de mayo se produjo el secuestro por casi 48 horas de Jorge Raúl González, dirigente de una organización barrial de Florencio Varela, quién fue amenazado y golpeado por sus captores.

En el registro debe constar el ataque que sufrió la imprenta de Pelota de Trapo en abril y el secuestro de Pablo Micheli (Secretario Adjunto de CTA Nacional) consumado el 16 de junio como una sucesión de agresiones claras al campo popular.

En la presentación efectuada el 29 de julio al jefe de Gabinete del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Pérez, el secretario General de la CTA bonaerense, Hugo Godoy, afirmó que “hay que dar un mensaje claro a la sociedad poniendo un freno inmediato a estas prácticas violentas que buscan imponer el miedo”.

Con respecto al primer hecho, Laura Taffetani explicó que fue “poco después del lanzamiento de la campaña ’El hambre es un crimen’ en la Iglesia de la Santa Cruz”.

Posteriormente se tomó conocimiento de un ataque a la sede de la CTA en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, en tanto que el 24 de julio, la Central, el Movimiento Los Chicos del Pueblo y el padre Luis Espósito de la Congregación Don Orione, denunciaron el secuestro de un jóven de 16 años que se alberga en el Hogar Juan XXIII de la Orden Don Orione y estudia en la escuela de la Fundación Pelota de Trapo.

El atentado fue perpetrado por cuatro personas, una de ellas una mujer, que lo subieron a un automòvil color bordò en el sur del conourbano bonaerense y le pusieron un revólver en la cara mietras proferían amenazas de que iban a quemar divbersas instituciones que trabajan en la órbita del Movimiento Los Chicos del Pueblo.

La misma consideración vale para las reiteradas agresiones contra los trabajadores y la sede de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) por parte de la patota que secunda a la Intervención en ese organismo comandada por el controvertido secretario de Comercio Guillermo Moreno.

Esta situación de inseguridad para los militantes de las organizaciones populares se da en un contexto que no se debe subestimar: Hace casi dos años fue secuestrado el albañil Jorge Julio López, principal testigo en la causa que condenó al represor Miguel Etchecolatz en La Plata, y al asesinato del docente Carlos Fuentealba a manos de la pollicía del ex gobernador neuquino Jorge Sobisch, acaecido el 4 de abril de 2007.

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