
Por Mariano Vázquez, enviado especial. Bolivia se vistió de fiesta y algarabía para celebrar el apoyo popular al proceso de cambio iniciado hace dos años y medio. Según los resultados extraoficiales de conteo rápido el Presidente y Vice de la República obtuvieron 10 puntos más que en las elecciones de 2005.
Desde el balcón del Palacio Presidencial Evo se dirigió a una multitud exhultante para ratificar la profundización “de la revolución democrática y cultural”.
A las 17 horas (18 en la Argentina) cientos de personas comenzaron a congregarse en la Plaza Murillo. Las caras de felicidad, las pancartas en apoyo al presidente Evo Morales Ayma y las banderas de Bolivia y de los pueblos originarios daban cuenta de que lo que se estaba viviendo era histórico. ACTA recorrió los barrios más populosos de La Paz y de la ciudad de El Alto, en donde a gente expresaba sin reservas su apoyo al mandatario y al proceso de cambio que se inició en enero de 2006. Los carteles también expresaban el repudio a la oligarquía del Departamento de Santa Cruz y de los de la llamada Media Luna por sus intentos divisionistas y xenófobos: “Bolivia, unida, grande y para todos”.
Fuegos artificios, ondear de banderas y consignas a favor del gobierno se hicieron sentir hasta que la multitud estalló cuando a las 20.48 Evo, el vicepresidente, Alvaro García Linera, y ministros colaboradores salieron al balcón del Palacio Presidencial. Luego de entonar el himno patrio, el Presidente emitió un discurso de 14 minutos en los que expresó la ratificación y consolidación del rumbo iniciado en 2006.
“Hoy Bolivia ha vivido un día histórico por su participación tan espontánea en esta etapa de profundización democrática. Hemos realizado el primer Referéndum Revocatorio de la historia. Saludo esa decisión democrática”, dijo Evo. A lo cual toda la plaza atronó una y otra vez: “Evo se respeta”.
El líder también señaló: “Lo que hoy expresó el pueblo es la continuación de este proceso de cambio para seguir con la recuperación de los recursos naturales, de las empresas del Estado y las nacionalizaciones” que faltan. Y bramó: “Este mandato será respetado (...) para que Bolivia tenga dignidad, igualdad”.
En otro de los puntos fuertes del discurso, el Jefe de Estado afirmó: “Hay que unir al Oriente y Occidente, y esa unidad será juntando la Constitución Política del Estado (votada ya por la Asamblea Constituyente y a la espera de la ratificación popular) y los estatutos autonómicos (que votaron cuatro departamentos: Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz). Y azuzó: “Con su voto, el pueblo expresó el cambio de modelo económico que estaba antes y eso es seguir renacionalizando”.
Nuevamente sus palabras fueron interrumpidas por la orgullosa presencia popular: “Bolivia, unida, jamás será vencida”. Planteó que hay que “atender los problemas sociales para empezar a terminar con la extrema pobreza”.
Morales habló de la importancia del pueblo y las organizaciones sociales para consolidar esta revolución: “No habrá ningún chapulín colorado que salve a la patria, solo la conciencia del pueblo salvará a la patria”. Y en ese sentido añadió: “Lo primero es la patria y el pueblo, no se puede gobernar con mezquindades”.
Y cerró con un grito de resistencia y compromiso: “¡Patria o muerte, venceremos!”.
Pasadas las 10 de la noche, la gente seguía bailando y festejando al ritmo de grupos musicales. Mostrando el orgullo de los históricos excluidos de Bolivia, quienes hoy se sienten protagonistas y beneficiarios por primera vez en su historia de sus derechos. Porque como dijo Evo: “La gestión del Estado es muy difícil, podemos tardar, equivocarnos, pero nunca traicionar”.
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