Castellanos, Santa Fe
Día del Niño en el Barrio Villa Sur Oeste
Martes 12 de agosto de 2008, por Corresponsalía Santa Fe *

El rancho de la copa de leche “La Paloma en la Flor”, se vistió de fiesta nuevamente. El domingo pasado el motivo fue el cumple de Nacho. Esta vez, los agasajados fueron todos los niños del barrio Villa Sur Oeste. Había que festejar su día.

Ensuciarnos la cara buscando caramelos entre la harina. Tumbar botellas a pelotazos. Pescar barcos de papel. Correr, marearnos, y volver sin caernos.

El sol se sumo a los festejos desde las primeras horas del domingo. Pero no vino solo, llego acompañado de un fuerte viento que sacudía las chapas del techo de la Copa.

Fuimos arrimándonos de a poco al barrio. Algunos solos. Otros de a tres o cuatro, en sus bicicletas, en sus motos.
A acomodar la parrilla y encender el fuego. Hoy el menú es otro. Choripanes.

A colgar las guirnaldas. A vestir con globos y telas de colores nuestro rancho. A dibujarle una sonrisa a nuestro lugar. A colgar el cartel que saluda a los chicos cuando se arriman a la Copa: “Feliz Día del Niño”.

“El fuego lo hacemos allá adentro”, tiró Abelino. Y un grupo de compañeros empezó a llevar la leña para el rancho de Cesar.
De a poco, los vecinitos del barrio fueron arrimándose a la Copa. Juntos terminamos de decorar el rancho y después nos hicimos dueños de la calle del Villa Sur Oeste, para jugar a la pelota.

Fue llegando el mediodía. El sol se fue haciendo más fuerte. El viento detrás, pisándole los talones. “¡Vamos al rancho que ya están los choris!”, grito uno. Y todos corrimos y nos sentamos a la mesa.

A la calle nuevamente, que es nuestra. Las compañeras fueron preparando los juegos. “Hacemos una ronda, que hay que armar los dos equipos”. Las botellas, con agua de color, esperaban ser volteadas. El plato lleno de harina escondía los caramelos. Gritos y risas, empezamos a jugar.

Con la cara llena de harina, nos convertimos en pescadores. Nuestra presa: barquitos de papel. “¡Tres intentos cada uno, el que pesca un barco se gana un caramelo!”
Se va acercando la hora de la merienda. “Corremos, pasamos por debajo de la soga y cuando llegamos al árbol damos diez vueltas. Volvemos y le pasamos la posta al que sigue". El Pelado empieza a preparar la leche con mate cocido. Afuera, en la calle, seguíamos jugando.

Entre mareados y contentos nos fuimos dentro de nuestro rancho. El mate cocido con leche ya estaba listo. Esta vez acompañado de facturas y bizcochitos.

Con la panza llena nuevamente, iba llegando el final de los festejos. La piñata colgaba de uno de los palos de nuestro rancho. Manotazos y risas. Volaron por el barrio los papeles picados. Al suelo los caramelos. Amontonados los chicos sobre el piso, buscaban el suyo.
Comenzó a caer la tarde. Los chicos subidos a sus bicis, otros a pie, se iban de a poco a sus casas. Les seguimos nosotros. Luego de despedirnos de Abelino, Cesar y Juancito.

Hasta el domingo próximo, para nuevamente Estar. Como nos enseña Armando Tejada Gómez: “Estar. Permanecer. Vertical. Estar para el amor, simplemente, creando el camino del hombre que estamos aguardando”.

Fuente: www.juventudctacastellanos.blogspot.com

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