Asumió Fernando Lugo
Un presidente sin saco ni corbata y con sandalias franciscanas
Sábado 16 de agosto de 2008, por Mariano Vazquez *

Por Mariano Vázquez, enviado especial. La alegría colectiva daba cuenta del hecho histórico. El 15 de agosto de 2008 se abrió una nueva página en la historia de la nación guaraní, que puso fin a 61 años de Partido Colorado en el poder. Ayer nació una nueva esperanza: "Hoy terminó el Paraguay con fama de corrupción", dijo el flamante mandatario.

Fue un día de gestos. Y no era para menos. En casi 200 años de vida republicana es la primera que un presidente de un partido polìtico le traspasa la banda presidencial a otro de diferente signo. Llegó al poder una alianza heterogénea, nueva, renovadora. Hay incertidumbre por sectores de centro derecha que participaron en la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), pero también hay esperanza porque después de 61 años de coloradismo y dictadura el ex obispo tercermundista Fernando Lugo asumió la Presidencia de la República.

Y en esta cuestión de los gestos, la vestimenta de Lugo contrastaba osadamente con el negro de los trajes de miles de invitados y futuros funcionarios: camisa blanca, pantalón gris y sandalias franciscanas. Ni traje ni corbata. A las 9.06 de la mañana de ayer el Presidente con voz potente dijo: "Si, juro". Y una ovación estruendosa lo apañó, de más de 20 mil almas en la Plaza de los Desaparecidos.

Dijo que la marca de su gestión será "la honestidad y la austeridad": "Se terminó el Paraguay exclusivo para algunos, secretista y con fama de corrupto". Lugo inició su discurso en guaraní y luego lo continuó en castellano "para que me comprendan las delegaciones extranjeras".

Austeridad; Estado presente y eficiente; respeto por los derechos humanos; prioridad para resolver los problemas de la tierra, la indigencia y la pobreza; respeto a los pueblos originarios, campesinos y a los niños y adolescentes; lucha contra la corrupción; y nuevo rol para las fuerzas armadas, fueron algunos de los temas que trató en su discurso de 43 minutos, que muchas veces debió interrumpir por la emoción que lo embargaba. En la multitud presente se vivieron escenas similares de emoción, lágrimas contenidas y llantos.

"Queremos sumar a nuestra nación al desarrollo de las potencialidades humanas, productivas y estratégicas, manifestó", dijo el flamante Jefe de Estado. Y agregó: "El 20 de abril (fecha en que la APC derrotó al Partido Colorado) cuando juntos produjimos el cambio en Paraguay asumimos un compromiso con los hombres y las mujeres de nuestra historia que nos interpelan hoy a no desperdiciar el esfuerzo, a no fallar en el rumbo, a no bajar los sueños del supremo altar de la esperanza".

El ex obispo señaló: "Es importante que vuestro Presidente deje en claro un dato: el cambio no es una cuestión electoral; el cambio en Paraguay es una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia".

"Hoy (por ayer) se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia y con aquellos pocos dueños feudales de un raro país del ayer enclavado en el presente", clamó. Al tiempo que afirmó: "Una primera acción: mejorar los niveles de institucionalidad de nuestras oficinas del Estado Paraguayo. Desde sus valores. Su Misión. Su eficiencia. El patriotismo del servidor público. Su absoluta transparencia. Su responsabilidad como funcionario del Estado. Y esto es importante porque no existen instituciones corruptas sino funcionarios que se corrompen".

Con alusiones al anarquista Rafael Barret, al escritor Augusto Roa Bastos y al ex presidente chileno Salvador Allende, como así también a héroes y mártires de la historia del Paraguay, Lugo saludó a los residentes guaraníes fuera del país y agradeció la solidaridad de países vecinos como la Argentina.

"Las Naciones originarias, los Paraguayos y Paraguayas son los primeros propietarios del futuro de sus recursos naturales; de su goce e incluso de su explotación productiva racional", apuntó. "Las naciones indígenas esperan a la orilla del camino que alguien los convoque a reapropiarse de sus tierras. Estas tierras de ahora en más no solo serán sagradas para su cultura sino – valga la figura- sagradas para la aplicación de la ley". Y prometió: "Ningún blanco que negocie tierras indígenas, que los humille o los persiga tendrá la misma impunidad que tuvo siempre".

Una nutrida delegación de la CTA, participó el viernes del acto de asunción del presidente de Paraguay. La comitiva estuvo integrada, entre otros, por Hugo Yasky, Pablo Micheli, Víctor De Gennaro, Adolfo Aguirre, Ricardo Peidro, Gustavo Rollandi, Carlos Chile, Hugo Godoy, Carlos Custer, Leopoldo González, José Zas y Fernando Cardozo.

Asimismo, militantes del Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA) y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA), llegaron en tren y omnibus a la asunción junto a compañeros paraguayos residentes en nuestro país.

A la investidura asistieron los presidentes Tabaré Vázquez, de Uruguay; Michelle Bachelet, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador; Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina y Hugo Chávez, de Venezuela.

Se encontraban también presentes los mandatarios de Honduras, Manuel Zelaya; Luis Inacio Lula da Silva, de Brasil y Evo Morales de Bolivia, el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, y el príncipe de España, Felipe de Borbón.

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