
ATE Santa Cruz, con el acompañamiento de los demás sectores gremiales nucleados en la Mesa de Unidad Sindical, concretó el cierre de las actividades en el Mes de la Dignidad de los Trabajadores, con posterior marcha de antorchas hasta el lugar donde hace un año el ex ministro de Gobierno, Daniel Varizat, atropelló a más de 20 manifestantes con su camioneta.
En el acto destacaron las adhesiones de ATE nacional, a través de su secretario general Pablo Micheli, de las organizaciones de Derechos Humanos del medio, en un documento que firmaron Ana Redona y Milagros Pierini, del Equipo Diocesano de Pastoral Social y el padre obispo Juan Carlos Romanín, además del crudo testimonio de Cristina “la Colo” Coronel.
Romanín firmó un documento titulado con la frase de Jesús en el Evangelio: “la verdad los hará libres”, que leyó en el acto el integrante de la Pastoral Social Javier Martinicorena, y destacó en sus párrafos salientes aquel pedido del obispo: “no puede haber entre nosotros un herido más”.
El prelado y la Pastoral Social insistieron en la exigencia de Justicia, “porque sólo la Justicia puede ser garante de la paz social. Sólo una Justicia independiente del poder político puede alejar la prepotencia, la impunidad, el atropello”.
“Necesitamos gestos nobles y concretos, que no dilaten más los tiempos necesarios para dar una respuesta justa y esperada por todos. Sólo así
podremos ir sanando el tejido social que ha sido tan fuertemente dañado y que tanto nos cuesta recuperar. Sólo la Justicia nos permitirá vincularnos de una manera más democrática y humana”, sentenció el documento de la Iglesia.
“Indignación, bronca, impotencia” fueron los sentimientos enumerados por la trabajadora hospitalaria “la Colo” Coronel, una de las personas más gravemente heridas esa noche del 17 de agosto de 2007 en la Avenida San Martín, frente al estacionamiento, quien, no obstante, aclaró a La Opinión Austral que “todo eso me genera coraje para seguir adelante, aunque vengan 10, 100 camionetas de Varizat, aunque vengan de Gendarmería, la Fuerza Aérea, volvería a caminar, más allá del dolor que causó a mi familia”.
“No hay que olvidar que en todo esto hubo un secuestro, el hijo de la compañera Beatriz Constantino, que es terrorismo de Estado, de momento en que en plena democracia lo levantaron de la calle, es algo gravísimo y no se sabe nada”, denunció la afiliada a ATE Santa Cruz.
Sobre las secuelas que le dejó el acto brutal de Varizat, Coronel contó que “por ahora, a nivel de tejido blando, los músculos, que tengo una pierna más grande que la otra, dolor, líquido entre los músculos, y el tejido celular subcutáneo que por ahora no es conveniente abrir, porque es poco, pero por toda la amplitud del músculo”. También, añadió la “insuficiencia venosa, aumento del tono muscular y me cuesta caminar, son cosas que van a quedar”.
Como asistente de quirófano no ha podido reintegrarse a su labor, al igual que en la lucha, “cuando veo que es necesario salir, cuando me indigna, pero caminar no puedo y a trabajar no he vuelto”, relató Coronel, quien asimismo evaluó que “si vuelvo a trabajar, seguramente no voy a poder salir corriendo cuando entre un accidentado, un baleado, una parturienta, eso más me duele, que el trabajo que yo hacía en urgencias no voy a poder hacerlo más”.
A “la Colo” no le provocaron sorpresa las últimas novedades en materia judicial en el caso Varizat, “porque hay mucha impunidad, hablan muchos de derechos humanos en Buenos Aires, pero nunca los vi en mi cama y nunca escuché, ni de la presidenta ni del ex presidente, denunciar, criticar este atentado hacia la vida, porque la vida la da Dios”.
Coronel dijo recordar “cuando me pasaba la camioneta por arriba, eso no me olvido nunca, pero lo que jamás me voy a olvidar es el llanto de mis hijos -de 32, 31, 21 y 17 años de edad-, que no va a ser en vano para que esto quede impune”, como asimismo insistió en que “quiero que se aclare quiénes secuestraron al hijo de Bety Constantino y lo tuvieron dos horas dando vueltas”. “Nunca más, que nadie secuestre a nuestros hijos, los levanten de la calle como en la época de la represión”, sentenció.
Para “la Colo”, ese día 17 de agosto del año anterior “estaba la mano de Dios, porque sino no se entiende cómo no nos mató, yo tenía ese día atado un redoblante a la cintura, con alambre, y a mí me dio vuelta la camioneta, por eso les digo a mis hijos, que han llegado a tener poca fe con todo esto, que estaba la mano de Dios, porque había mujeres con chicos, con bebés y cómo se explica, sino, que nadie esté muerto hoy”, reflexionó.
Fuente: La Opinión Austral de Río Gallegos, Santa Cruz
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