Derechos humanos
Las CTA de Neuquén y Río Negro paran y se movilizan hoy
Miércoles 20 de agosto de 2008, por Corresponsalía Río Negro *

Tal como lo resolvió días atrás, la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) de Río Negro convoca, a las organizaciones que la integran en la región del Alto Valle, a un paro de actividades para hoy, día en que inicia el Juicio a los responsables de la represión ilegal y el terrorismo de Estado, en esa región.

El paro tiene como objetivo asegurar la masiva concurrencia de compañeras y compañeros de nuestras organizaciones a la movilización y acto que se realizará frente a la sede del Tribunal Oral Federal de Neuquén, sito en Carlos H. Rodríguez 40

En el juicio se producirá el testimonio de ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Neuquén, como así también de la provincia de Río Negro y otros/as que ya no viven en la región, pero lo hicieron en tiempos de la dictadura y fueron víctimas sobrevivientes o testigos de los graves hechos ocurridos en torno al área operacional 521 de las fuerzas represivas, que tuvo como escenario comisarías, dependencias federales, penitenciarias y del ejército de las dos provincias.

Se trata de un momento por demás esperado, luego de 25 años de finalizado uno de los gobiernos más nefastos y asesinos que hubo en nuestro país. Un momento que hoy deberíamos estar recordando, si no fuera por aquellas leyes de Obediencia Debida y Punto Final -las llamadas “leyes de impunidad”- que, en 1987 detuvieron todo un proceso de juzgamiento que ya habría finalizado y con los responsables de la masacre condenados y encerrados.

Hace dos años y medio se reabrieron las causas a los represores, y desde entonces se continuó con la investigación y la recolección de pruebas que se había detenido en 1987, para juzgar a los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en el país.

En la región, el Juzgado Federal de Neuquén retomó la tarea que en aquel entonces había comenzado el Juzgado Federal de Bahía Blanca y continuado el de General Roca, para llevar a juicio a los responsables de instrumentar el terrorismo de Estado en las provincias de Neuquén y Río Negro.

Un juicio que en este primer tramo sólo llevará al banquillo de los acusados a ocho militares vinculados directamente con el secuestro y la aplicación de tormentos a diecisiete víctimas, de las cuales una de ellas aún se encuentra desaparecida.

La Escuelita

La Escuelita era la denominación que el personal militar y de las fuerzas de seguridad dieron al lugar de detención, tortura y exterminio que funcionó a unos 70 metros al sur del cerco perimetral que delimita el Batallón de Ingenieros en Construcciones 181.

Tenía dos accesos: uno a través de una tranquera ubicada en los fondos del Batallón, lugar por el que se llevaba la comida, y el otro por la calle Chaco que estaba entre el Polo Club (hoy Hipermercado Jumbo) y el Batallón, por la que se podía llegar hasta el río.

El nombre fue replicado del principal Centro Clandestino de Detención (CCD) de Bahía Blanca, el cual a su vez seguramente fue copiado del primer campo de este tipo, instaurado a principios de 1975 en el edificio de lo que había sido una escuela ubicada en una localidad cercana a la capital de la provincia de Tucumán, durante la primera fase del “Operativo Independencia”. Dicen también que su nombre se debe a que, en ese lugar, “enseñaban a hablar” a los detenidos…

El lugar constaba de dos edificaciones –que antiguamente habían servido como matadero, depósito y caballerizas del Ejército-, una principal, de mampostería –la que se ve en la foto que ilustra esta nota-, que es donde mantenían secuestradas a las víctimas, atadas de pies y manos a camas cuchetas, y un pequeño galpón de chapa, a unos 15 metros de ésta, donde se llevaban a cabo las sesiones de torturas.

Según la Fiscalía Federal de Neuquén, el primer registro del uso de La
Escuelita como lugar de torturas data de la noche del miércoles 8 de junio de 976, cuando luego de una serie de operativos de secuestro fueron trasladados allí Alicia Villaverde, Darío Altomaro, Lucio Espíndola, Susana Mujica y, posiblemente, Cecilia Vecchi. Al día siguiente, serían llevados allí Eduardo París, Alicia Pifarré y Alicia Figueiras. Desde entonces, y hasta que fuera desmantelada entre julio y septiembre de 1978, pasaron al menos 90 víctimas, de las cuales 32 permanecen desaparecidas, y una logró escapar.

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