Relaciones Internacionales
Debate en la CTA sobre el nuevo perfil del sindicalismo mundial
Jueves 4 de septiembre de 2008, por Mariano Vazquez *

Los desafíos para la clase trabajadora en el contexto internacional; los procesos de globalización y regionalización; la agenda y los retos de hoy; y el rol de la Central en esta coyuntura fueron los puntos salientes de una jornada que también dejó como saldo positivo la puesta en marcha del Equipo Federal de Política Internacional de la CTA.

Achim Wachendorfer y Gonzalo Berrón.

Organizado por la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA -con la colaboración de la Fundación Ebert-Argentina y la Fundación Trabajo y Justicia Social (Futra)- se inauguró ayer en la sede nacional de la Central la primera de una serie de tres charlas. El panel estuvo integrado por Hugo Yasky, secretario general de la CTA; Adolfo Aguirre, de Internacionales; Gonzalo Berrón, integrante del equipo político de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA); y Achim Wachendorfer, de la Fundación Friedrich Ebert. Unas 60 militantes de distintas provincias participaron de este encuentro y comenzaron el camino de la construcción de un equipo federal que trabaje cotidianamente estas temáticas.

Romper con los prejuicios

Yasky destacó la importancia de esta iniciativa porque “la política en el plano internacional debe dejar de ser una cuestión para los especializados y convertirse en un debate para la militancia”. Y llamó a romper con “dos prejuicios: primero, el relacionamiento internacional no es para hacer turismo, si no para construir relaciones de fuerza contra el bloque hegemónico, es una tarea militante; segundo, tiene que ser objeto de estudio, el tiempo de las consignas quedó atrás, requiere estudio e investigación”.

Durante su exposición recordó la agenda internacional de los 60 y 70, atravesada por la Guerra Fría, la retracción del sindicalismo de aquellos años que “se encapsuló en la propia realidad” y la experiencia de construcción de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), que intentó generar “una tercera respecto al bloque socialista y al imperialismo yanki”. Dicha experiencia fue impulsada en 1952 por Juan Domingo Perón, disuelta en Argentina por la dictadura en 1956 y en 1962 interrumpe sus actividades.

“No estaba en la agenda de los cotidiano la política internacional”, apuntó Yasky. Pero las políticas neoliberales “modifican” esta particularidad: “Paradojicamente –explicó– el modelo hegemónico implementado por el Consenso de Washington descongela los témpanos de la Guerra Fría generando contradicciones en el mundo sindical. Hoy no podríamos prescindir de lo que pasa en la región, en el Mercosur, por eso tiene que haber una agenda en ese sentido y en los últimos años se ha demostrado autonomía regional, se ha mostrado una posición clara con el No al ALCA en 2005”.

América Latina, un aporte estratégico

Para Achim Wachendorfer, de la Fundación Friedrich Ebert, América Latina es la región que ha realizado los aportes más significativos al nuevo proceso de unidad sindical en el mundo: “En la fundación de la CSI fue poco el protagonismo de América Latina. Tuvo una presencia simbólica, pero aportó dos elementos estratégicos: refundación en vez de fusión y autonomía regionales. En el caso de la creación de la regional Africa permitió el fin de la burocracia, en Asia hubo pocos cambios, y en América Latina se dio un proceso distinto por los fuertes cambios en el contexto político. Tuvieron mucha importancia la organizaciones no afiliadas a ninguna confederación regional, como la CTA y la CUT Colombia”.

El sindicalista alemán disertó también sobre la nueva central mundial, la CSI, sus orígenes, contexto y dimensiones: “La precondición para su creación fue el fin de la Guerra Fría, el impacto de la globalización sobre el sindicalismo que perdió afiliados y posiciones políticas. Y la división era una debilidad más. La CSI permite pensar nuevas alianzas, nuevos ejes”, precisó.

Nuevas potencialidades

En referencia a la creación de la CSA, Berrón señaló: “Es un proceso que viene de antes de 2008 y que fue arduo por el poder de la CLAT (Confederación Latinoamericana de Trabajadores) y la ORIT (Organización Regional Interamericana de Trabajadores)”. Calificó como “una victoria para la CSA” el ingreso de organizaciones independientes como la CTA, la CUT Colombia y la CUT-A de Paraguay “por su carácter progresista” y, por eso, lamentó que “no estén el PIT-CNT y la CGTP” porque “es un debilitamiento”.

“Hay una potencialidad de llevar el sindicalismo transformador a la mayor cantidad de centrales”, aseveró Berrón. Y completó: “La unidad programática representó un cambio respecto a la cultura política de ambas confederaciones. carácter latinoamericanista: lucha contra los TLCs (tratados de libre comercio), lucha antiimperial, solidaridad norte-sur, puentes hacia los movimientos sociales en los ejes medio ambiente, mujeres, jóvenes, campesinos, indígenas, alianza con estos sectores”.

A renglón seguido se refirió a los cambios históricos en las lógicas sindicales que dejaron atrás la lógica pro norteamericana: “La hegemonía histórica de la AFL-CIO (central de los Estados Unidos) hoy es una foto del pasado. La agenda es esencialmente latinoamericanista y gobernada por latinoamericanos”, subrayó.

Autoformación

El cierre de la jornada fue para dejar formalmente inaugurado el espacio del Equipo Federal de Política Internacional. Aguirre tejió los primeros pasos para su puesta en marcha: “Se hace muy difícil tener eficacia política si no se potencia este espacio en el contexto mundial actual para intervención cotidiana. La autoformación es un capítulo central de la Secretaría de Relaciones Internacionales”, puntualizó.

Para el dirigente está expectativa de que la CSA “sea la herramienta en la estrategia política de la clase trabajadora y la antitesis de la división de la Guerra Fría. Hay que trabajar sobre los ejes del comercio, el cambio climático, la integración”.

“Lo internacional –consideró Aguirre– es hoy una caja de herramientas para una política integral, porque el mapa no se termina en la CSA, nosotros hacemos articulaciones con otras centrales y con otros sectores también”.

También consideró que “existe una debilidad del sindicalismo en el plano internacional. Por eso la necesidad de que este Equipo Federal de Política Internacional empiece a caminar con información, investigación, que sirva para crecer, incidir, para trabajar en todos los frentes: OIT, Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, Mercosur, Unasur, etcétera”.

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