Hacia una Constituyente Social
Carlos Fanjul: “Lo que salga, dependerá de nosotros”
Viernes 5 de septiembre de 2008, por Corina Duarte *

“La Constituyente lo que ofrece, y esto dentro de la obra de Carlitos Cajade se está debatiendo, es varias puntas, varios ejes por los cuáles nos resulta interesante el sentir que nos vamos a juntar con otros compañeros a los cuáles no conocemos, y que están yendo en el mismo rumbo”, lanza como definición Carlos Fanjul, Director de la revista La Pulseada que se edita en la ciudad de La Plata.

La Pulseada es un emprendimiento del Hogar del Padre Carlos Cajade constituyéndose como un proyecto social solidario y una iniciativa periodística innovadora. La revista es vendida por desocupados, obteniendo a través de la venta una fuente de ingresos genuina.

Como iniciativa periodística, La Pulseada ofrece contenidos y tratamientos alternativos a los de los medios comerciales, que significan un compromiso con la lucha por una sociedad más justa e igualitaria. Escrita por un importante número de periodistas y militantes, entre los que se encuentra Fanjul, conversamos con él sobre el rol de los medios de comunicación social y la construcción de una Constituyente Social en la Argentina.

“En una nota reciente en La Pulseada decía que la Constituyente va a servir para dar el ámbito, el lugar, para que los que más o menos estamos yendo para el mismo mundo, sin saberlo, podamos ser presentados y podamos encontrar un camino de unidad. Desde lo mediático, los compañeros que trabajamos desarrollando problemáticas sociales somos muchos más de lo que creemos y como decía De Gennaro en la nota de la revista de julio, tenemos que aprender a transitar un camino que a los argentinos nos cuesta particularmente, que es animarse a más, a abrir el espacio que cada uno va formando para encontrar que el otro está haciendo algo parecido y está planteando el mismo rubro y los mismos ejes de desigualdad”, define.

¿Cuál es su opinión sobre lo que ocurre en la sociedad y el rol de los periodistas…?

Yo creo que esto que nos pasa como sociedad tiene que ver con la transformación de nuestros medios y qué rol cumplen los periodistas.

El periodista ha perdido en líneas generales el concepto que creo era fundacional y es que hace falta un tipo de periodista que cumpla un rol determinado en la sociedad, y este rol debería ser buscar la verdad y contarla. Los periodistas, en líneas generales, y a lo largo de estos últimos años y a través de la precarización laboral, que asombra y que no es distinta a la de cualquier otro sector, le ha sumado la desesperación y la angustia de la pérdida del laburo, y en nosotros ha originado, yo digo, que seamos menos valientes en líneas generales.

Yo no puedo creer que los periodistas de los grandes medios no vean esto que estamos contando, que no es ninguna verdad que nos convierta en genios, la diferencia es que desde estas revistas, estos medios, desde las radios comunitarias, desde las páginas de internet, desde los espacios que hemos encontrado y los caminos alternativos para decir cosas, hemos encontrado la posibilidad de intentar cambiar el mundo, denunciando y modificando las cuestiones que hacen a esta sociedad. Estamos tratando de juntarnos desde las redes con otros medios, que hacen un trabajo parecido, si juntamos todos los medios que existen entre lectores y oyentes, sumamos más que Clarín.

¿Cuáles son las necesidades y las posibilidades que desde La Pulseada ven hacia la construcción de una Constituyente…?

Yo creo que la necesidad y la posibilidad que plantea la Constituyente va desde lo mediático, pensando que vamos a encontrar que caminamos de la misma manera. Estoy convencido que vamos a encontrar muchos puntos de encuentro. Carlitos Cajade decía dos cosas. La revista estaba tecleando, mal económicamente. Sentí la obligación de decirle Carli, vamos a cerrarla. Estábamos perdiendo la plata que hacía necesario comprar una heladera para la casa de los chicos, y era la misma guita. Cajade me dijo “estás loco. Yo me la paso tirando salvavidas, y con la revista vamos a parar la inundación”. Y en la discusión sobre la línea editorial de la revista, ocurrió casi lo mismo. Nos dijo que “en lo político, en lo económico, en la salud, hay gente que todos los días se levanta y hace algo para intentar vencer a este mundo que fabrica chicos de la calle.

A partir de ahí entendimos que la línea es muy sencilla, o muy imitable, pero encontrás muy fácilmente que en cada tema que te ponés a discutir, encontrás alguien para vencer este mundo de injusticias y desigualdades. Desde la Constituyente, habrá una propuesta sabrosa e interesante, para vernos la cara, darnos cuenta que escribimos de cosas parecidas, y cuesta solamente abrir la cabeza para darnos cuenta que nos pasa lo mismo. Es el gran eje que tenemos que plantearnos.

¿Cómo están trabajando y articulando desde el Hogar y la revista el camino a Jujuy?

Nosotros desde la obra de Cajade, por una cuestión de emparentamiento, por el objetivo, nos pega mucho el hambre de los pibes. Y nos encolumnamos ahí. Desde el trabajo, con el movimiento de los chicos del pueblo. Creo que con todos los compañeros de La Pulseada es un eje que tratamos de instalar desde hace muchos números, porque siento que el sector máximo responsable de lo que somos como país está en la sociedad.

El menemismo le encontró una veta interesantísima. Nos hizo creer que podíamos acceder al primer mundo por derecho propio y entonces empezamos a sentir que pobres hubo siempre, que algún nivel de pobreza siempre hay, por considerar al seco como un elemento más de nuestra sociedad, y lo dejamos cautivo, aceptando que el límite de no comer, de no tener educación, es una parte más de la sociedad.

Entonces desde la revista y hacia la Constituyente nos planteamos que nosotros no somos los que protagonizamos esta pelea contra el hambre. Dejamos de considerar que hay alguno que a la noche no come, en cualquier sociedad, y ese alguno se ha transformado en la mitad del país. A veces, muchas veces, elegimos la opción de mirar para otro lado, y no nos sentimos responsables del hambre que hay en Villa Elisa, en Villa Elvira.

Siempre recuerdo una anécdota de Carlitos Cajade. Él me contaba que cuando arrancaron las marchas, eran ocho: “parecíamos un grupo de amigos cruzando la calle”, y luego, a fines de la década del 90 la sociedad se negaba a ver lo que las políticas neoliberales habían dejado.

El Tano (De Gennaro) dice una frase que golpea, y es que sintió que en la última Marcha de los Chicos del Pueblo, la interpelación de los pibes ya no era solamente hacia los gobernante, sino también hacia nosotros. Estamos todos bien, pero está en nosotros que sea la última porque necesitamos terminar con el hambre.

Lo que salga dependerá de nosotros, los que vivimos haciendo, diciendo y luchando para que desaparezca el hambre como bandera. No es posible que sigamos pensando que va a seguir habiendo hambre. Esto es injusto, y nos tiene que revelar y enojar para transformar este país, más allá de seguir marchando contra políticos que no nos representan.


*

Equipo de Comunicación Coordinación Nacional Constituyente Social: www.constituyentesocial.org.ar

recibir ACTA en tu correo electrónico

Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar


sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar