
"Vamos a tratar de hablar un poquito, yo no soy un experto en energía ni mucho menos, pero hay algunas cosas que a uno se le ocurren, que llaman la atención como una noticia que salió hoy (21.08.08) en Crítica de la Argentina.
|
* Coordinador Nacional del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo. |
El Ministro de Planificación dirigido por “nuestro querido amigo” don Julio De Vido, que está muy preocupado “por distribuir la riqueza”, gastó hasta la fecha, es decir, hasta el 3 de agosto, 3.850 millones de dólares para poder comprar la energía que le falta a nuestro país. El monto de 3.850 millones de dólares hasta hoy. De aquí a fin de año, la misma fuente, dice que gastaríamos entre 5.000 a 5.500 millones de dólares, por aquella energía que no supimos guardar, que no supimos cuidar.
Compras que se hicieron en distintos rubros y efectuadas en los más variados orígenes: energía eléctrica a Brasil, gas a Bolivia, fuell oil a Venezuela, gas natural licuado de Egipto y Trinidad Tobago. El problema -a plantearse- es cómo nosotros llegamos a esta situación de tener que decir que compramos semejante cantidad de insumos energéticos para que nuestro país pueda producir y reproducir la vida de sus habitantes.
Como ustedes saben, un hombre clave en la historia de la energía en nuestro país, sobre todo la petrolera, fue el General Mosconi. Lo voy a citar: "Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo, acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtienen, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo Argentino". Y remata: "Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera".
Me puse a pensar en la gente que está mal en nuestro país, demasiada, y el conflicto "campo-gobierno". Ustedes lo han vivido, nosotros lo hemos vivido, una pelea por la disputa de "dinero, plata, renta", entre el campo y el Gobierno. En realidad no era una disputa por distribuir la riqueza, por la felicidad de nuestro pueblo, era una disputa por la renta. Para el gobierno “tener dinero para poder pagar las obligaciones externas”, para el campo “no me toquen los bolsillos”.
El 14 de marzo 2007 escribí una nota que precisamente se llama "Metamorfosis", una palabra que acuñó -de alguna manera- Kafka y dice: "Amanece en su corazón, ese órgano confuso que nos hace sonreír en primavera y agachar la cabeza con las primeras lluvias, pero nuestro Presidente no es hombre de rebajas y derrama jazmín del aire para su épico capitalismo responsable. El presidente Kirchner, el 22 de febrero de este año calificó de genocidio la privatización de YPF, un término justo, pensando lo que se cerró, pensando en los chicos que quedaron en el camino, pensando en los abuelos que quedaron atrás, una estela de ruinas diseminadas en los caminos; y que se inscribió para algunos en un tiempo sin memoria. Pero la memoria -a veces duerme- cuando regresa suele ser devastadora. Para agregar, insisto, "que si hubiera quedado en nuestras manos", dice el actual o pasado presidente, "estaríamos recaudando entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año".
¿Escucharon?, esto lo dijo el ex presidente Kirchner. Es cierto lo que dice; como no deja de ser cierto, su cuota de responsabilidad en la privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. En 1992, fue apoyo activo para que Menem pudiese lograr la devastación de nuestras reservas de petróleo. Y yo ponía así: "un rencor vivo, se nos ha transformado en un rencor vivo".
En el mes de septiembre de 1992, escribe Rodolfo Terragno, "Diputados aprobó el Proyecto de Ley que establecía la privatización". Parrilli, entonces Legislador Nacional por Neuquén y hoy Secretario General de la Presidencia, decía en el recinto legislativo: "No pedimos perdón por lo que estamos haciendo. Esta Ley servirá para darle oxígeno a nuestro Gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente Menem. El ayer ya no existe y sus hecatombes han envejecido con suma rapidez. Para evitar que nuestro pueblo se pierda en un catálogo general de desgracias, descubrimos personas que exhiben su fraternidad a la medida de su corazón".
Y ya lo decía en aquél entonces Pino Solanas, José Rigane, Víctor De Gennaro, que suelen contar la militancia activa de los Diputados Nacionales de Santa Cruz, que respondían a Kirchner para lograr la privatización.
Es decir, que de algún modo, aquellas decisiones tan graves para nuestro país, seguramente le han puesto al primer mandatario una tristeza en el ánimo porque todos los carteles que medían la distancia, hablaban de exilio, pero el universo siempre programa días de sol.
Kirchner ha logrado un país que sonríe desde las estadísticas. Por supuesto, la realidad, como ustedes pueden saber, llora todos los días su cruel desencanto. "Mientras la mayoría de nuestra gente deambula por una tierra que no es la suya, que nunca será la suya, donde la sed y el hambre son familia, y donde los pibes sueltos de ternura, tienen las esquinas para el paco, la birra para arrepentirse y la delincuencia para morir".
Yo le podría preguntar a cada uno de ustedes, ¿cuál es la mortandad infantil en la Argentina?, y ninguno de ustedes me podría contestar, ¿saben por qué?, porque no hay ninguna estadística de mortandad infantil. Les podría preguntar cuál es el índice de pobreza en la Argentina y ninguno de ustedes me podría decir porque las herramientas que utilizan las estadísticas para medir la pobreza, son herramientas que ya no sirven para medir ni cuantificar el nivel de pobreza.
Nadie sabe cuánta pobreza hay en la Argentina. En última instancia uno tiene algunos indicadores, algunos datos como la Capital Correntina que tiene el 45 por ciento de sus chicos desnutridos, o el 28 por mil de tasa de mortandad infantil en Formosa. Pero los datos son escasos guardados en armarios con 4 candados.
Una nueva "ingeniería financiera" comenzó a elaborarse a finales de los años 60, un nuevo diseño del capitalismo que necesitaba ampliar sus tasa de ganancia. Para ello era necesario terminar con el llamado “Estado de Bienestar”. Aquel Estado que había hecho realidad muchos de los derechos humanos: salud, educación, trabajo, el bienestar de nuestros hijos. Lo que nos permitía ser condición humana.
En los años 70 queríamos tomar el cielo por asalto, transformar el Sheraton Hotel en el Hospital de niños, y soñábamos con el socialismo. Y éramos muchos: peronistas, comunistas, socialistas, hasta yo diría, buena parte de la juventud Radical. El ex presidente que nunca se domicilió en esas emociones, ni su esposa hoy Presidenta del país, que de pronto inventan una nueva historia de sus vidas y reivindican banderas de los compañeros que no están.
Nos han permitido -por ejemplo- encontrarnos con los amados pedacitos de Azucena Villafor, fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, o Esther Careaga, dos personas que le otorgaron figura a la dignidad humana y protagonistas esenciales de la lucha por los derechos humanos. Nos permitieron encontrarnos con los queridos huesitos, pero no nos permitieron uno solo de sus sueños. Podemos acariciar algunas tumbas con alguna rosa blanca, pero no sus sueños. Parece la resurrección de los retratos, no de las pasiones o almitas de nuestros compañeros o compañeras.
Nuestro ex presidente -un extranjero en aquella generación- de pronto enarbola como bandera el "capitalismo en serio" lo que precisamente no queríamos. Por eso nuestros gobernantes concesionan Cerro Dragón hasta el año 2047 a la Panamerican Energy. Cerro Dragón produce el 25% del petróleo argentino. La matriz de distribución de la riqueza producida por los trabajadores del campo y de la ciudad va a parar siempre a las mismas manos y cada vez más concentradas.
La Presidenta declaró en la FAO, en Italia, que nosotros podemos alimentar a 500 millones de personas, ¡500 millones de personas!, ¿y no podemos alimentar a 4 millones de niños?
El hambre es el problema más grave que tiene la Argentina. Un hambre inexplicable. Se podría decir que así como Auschwitz, avergonzó a Alemania, para siempre el hambre en la Argentina nos humilló para siempre.
Vamos a ser claros compañeros: 3.841 millones de dólares pagó el Ministro De Vido por la energía que no supimos conservar. Con en esa suma podríamos haber erradicado el hambre en toda la argentina por un año.
Voy a remitirme de nuevo a Mosconi, que dice en un discurso pronunciado en Bogotá el 1º de marzo de 1928 - "Obras del General Mosconi, Buenos Aires, YPF, 1984". Dice en la conferencia: "Nos congrega, señores, el moderno dios de la paz y de la guerra, el Petróleo, ningún problema se presenta en estos momentos de forma más grave, compleja y de solución más urgente a la consideración de los gobernantes que la defensa y administración de esta riqueza de características especialísimas. Grave cuestión constituyen los Trust petroleros. En cierta oportunidad mientras se debatía en el Congreso Argentino el Proyecto de Ley del petróleo se me preguntó cual de los Trust, dice Mosconi, el anglo-holandés Royal Ducth, o el norteamericano Standard Oil, era preferible por su capacidad técnica, método de trabajo y modalidades, a fin de cuentas, los dos grupos, dice de nuevo el general, son equivalentes y compararía con una cuerda de cáñamo al grupo norteamericano y con una de seda al europeo; de modo que en respuesta a la pregunta que se me hiciera manifesté que si las dos cuerdas, ruda la una y suave la otra, han de servir para ahorcarnos, me parecía más inteligente renunciar a ambas, y concentrar nuestra voluntad y nuestra capacidad en este problema especial de características únicas, resolverlo por nuestras propias fuerzas, haciendo con ello un gran bien por lo que las generaciones futuras agradecerán.
Señores, cuando en este viaje aéreo a esta bella capital, admiraba la opulencia de vuestra naturaleza y observaba el bajo estándar de vida de vuestro pueblo, recordaba el espectáculo semejante que presencié en nuestro norte Argentino quisiera exclamar a uno de nuestros hombres públicos "la miseria de un país rico y eso es exacto para nuestros dos países porque aún no nos hemos empeñado con decisión y ahínco en el recorrido de nuestra tercera etapa histórica. Nuestros países empiezan el tercer período de su evolución, a la emancipación sucede la constitución política y a ésta debe suceder la organización económica. Esta es la tarea que no hemos cumplido y nos espera y en cuya base se encuentra el petróleo y los pueblos que con mayor inteligencia y precisión resuelvan su aprovechamiento, tanto mejor y más elevado será el estándar de vida que alcancen.
Señores que la providencia ilumine la mente de los gobernantes colombianos y argentinos para borrar y dar término al magno problema, con toda la decisión y la energía requerida, sin preocuparse por las voces de amago o presiones tendientes a inmovilizar, o torcer nuestro propósito que deben ser inflexibles como nuestra soberanía, para que así como la emancipación política del continente se selló con las dos grandes corrientes emancipadoras de Bolívar y San Martín, realicemos nuestra independencia económica, por la conjunción de nuestros ideales y de nuestros estandartes, y hagamos posible a Latinoamérica el cumplimento de la misión que tiene asignada en la historia de la humanidad, sólo entonces habremos dado término integral al mandato de nuestros libertadores asegurando la felicidad y el bienestar de nuestro pueblo".
Las palabras de Mosconi nos persiguen como sombras o como una memoria devastadora.
Cuando se produce aquél golpe de Estado del ´76, fue para vencer la resistencia que naturalmente producían las generaciones del ´60 y del ´70, para instaurar fundamentalmente un nuevo modelo económico. Porque los golpes de estado en América Latina, como ustedes saben, se dieron en cadena: Salvador Allende, nosotros, bueno, en toda América Latina la soldadesca criminal asesinaron las mejores militancias, las mayores resistencias. Pero se necesitaban las democracias amañadas, para que los gobernantes en “nombre del pueblo” pudiesen enajenar y transferir los recursos naturales a capitales privados. Así vimos pasar a Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde, Kirchner, y nuestra Presidenta Cristina.
Así se entregó cielo y tierra. Aerolíneas, Aguas, Telefonía, Ferrocarriles y esencialmente el Petróleo que manejaba YPF.
Una enorme devastación de nuestros recursos. Cuando preguntan: -¿Por qué hay un chico en la calle?-; yo digo: -¡Porque detrás del chico de la calle hay un padre desocupado. Porque vamos a ser claros: en la década del ´50, -acá algunos somos mayores- díganme dónde había un chico en la calle. Yo les diría que en la década del ´60 había uno y Astor Piazzola y Ferrer le pusieron "Chiquilín de Bachín". En el ´77 comenzaron a aparecer los primeros “chicos de la intemperie” cuando la dictadura cerraba las primeras persianas de las fábricas; ahí comenzaron y se multiplicaron hasta hoy.
Cuba, cualquiera sea el camino que elija en el futuro tiene intacta la única materia prima no renovable: su niñez. porque su infancia está entera. Nosotros, lo que hemos hecho es "destruir buena parte de nuestra infancia".
Cuando echamos la mirada sobre los barrios más humildes nos encontramos con pibes que tienen enormes carencias. Nos deberíamos preguntar si le hemos asegurado los insumos básicos de la crianza humana, si le dimos el pan, le dimos la ternura necesaria, ¿guardé su primer dientecito de leche, su primera fotografía?; ¿le di la ternura que necesitaba para completar su cableado neurológico? como bien dijo un pediatra hace un semana. ¿Protegí su cableado neurológico que se forma en sus dos primeros años de vida?, ¿le di todo eso?: ¡no! Y después, me quejo de que no es amable, que es violento, que me da cierta inseguridad.
Les hemos dejado a nuestros niños ¡un mundo de mierda! Y todavía seguimos pensando –en algún lugar- que el capitalismo tiene algún rostro humano. El capitalismo nació precisamente para alimentarse de nuestra ternura. No deja un hombre parado, entero. Sólo medio hombre, media almita.
Cuando nosotros decimos "El Hambre es un Crimen" y recorremos y cruzamos el país, molestamos, incomodamos a los accionistas de los "niños descalzos. Entonces nos amenazan, nos intimidan, nos golpean, toman imprentas, nos secuestran chicos, nos amenazan.
Alguna vez hubo un capitalismo que en su etapa, llamada de bienestar, permitió que el 50 % del PBI vaya a los trabajadores. No faltan ingenuos que creen que se puede volver a ese tiempo. Nosotros decimos que no. El capitalismo se rige por algo que se llama "la máxima ganancia", y en eso es impiadoso, se crece sobre el hambre del otro.
Lo que decimos, y ya terminando: Vamos a seguir cruzando el país, atravesando los 4.500 kilómetros que hacemos con cada Marcha; pero fundamentalmente, más que atravesar geografías es atravesar el pensamiento nacional, dejando estelas en el imaginario de que el hambre es realmente un crimen y que no tiene ningún tipo de perdón en un país como la Argentina; un hambre inexplicable.
Por eso decimos a veces: "un chico que muere a balazos y otro chico que muere al lado de una montaña de comida, uno es un asesinato y el otro también lo es", porque no lo dejamos comer, no los dejamos ser. Si no asumimos que esos son nuestros hijos, no hay salvación posible, ¡olvídense! .
Porque estas generaciones, mi generación es una generación que ya colmó sus años y lo que viene hay que cuidarlo como un cristal; porque el futuro está hecho de ellos.
Perdónenme el énfasis que le pongo a ciertas cosas, pero saben que lo siento en el alma. Ojalá que todos algún día podamos poner nuestro latido en el corazón del otro, entonces de esa forma, seguramente, podemos decir con ternura, venceremos".
Intervención de Alberto Morlachetti en el ciclo de charlas organizado por FeTERA , 21 de agosto de 2008, sede de la CTA Nacional en la Capital Federal
recibir ACTA en tu correo electrónico
Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar
sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar