
Representantes gremiales de 22 países firmaron en Madrid una declaración que demanda un papel activo y transformador de los Estados nacionales “que impulse un desarrollo sostenible que coloque como objetivo central el pleno empleo y el trabajo decente y digno”. Esta posición fue presentada en el II Encuentro de Interlocutores Sociales Iberoamericanos y también será entregada a los Jefes de Estado que se reunirán en El Salvador a fines de octubre.
En el marco del II Encuentro de Interlocutores Sociales Iberoamericanos, que se realizó en Madrid el 22 y 23 de septiembre, se reunió un día antes en la capital española la Cumbre Sindical. Representantes gremiales de España, Portugal y América Latina denunciaron las consecuencias del actual modelo productivo “que se caracteriza por el despilfarro”, que se refleja “en un creciente deterioro de la calidad de vida, incremento de la pobreza, persistencia de la explotación laboral infantil, crecimiento de la desigualdad social”, y que en ese sentido se agudiza por los aumentos de precio “de los alimentos a nivel mundial provocando una crisis alimentaria en las regiones más pobres del mundo”. “El crecimiento económico no se ha traducido en gran parte de nuestros países –afirmaron– en una mejor distribución de la riqueza”.
En representación de la CTA estuvo presente el secretario de Relaciones Internacionales, Adolfo Aguirre, quien además fue uno de los coordinadores en la elaboración de esta declaración. “América Latina sigue siendo la región más peligrosa para el ejercicio de las actividades sindicales, estamos siendo testigos y sufriendo la intensificación de la violencia y la hostilidad contra los trabajadores que pretenden defender sus derechos”, subrayaron en el documento. Y profundizaron: “Los asesinatos, amenazas, desapariciones de sindicalistas, el asalto a locales sindicales y la penalización de la protesta social, lejos de ser hechos excepcionales, reaparecen de manera reiterada”.
El escrito también hace hincapié en la problemática de la juventud y llama la atención sobre las vulnerabilidades que la afectan: “En América Latina hay 100 millones de personas que viven en la pobreza y 34 millones son analfabetas, especialmente mujeres y jóvenes”, imputaron, al tiempo que demandaron una mayor acción por parte de los gobiernos para atender los problemas específicos de los jóvenes, que son los que más sufren las “formas espúreas de tercerización” laboral.
En la declaración también reprocharon que en las agendas gubernamentales no se incluya “un capítulo integral y consistente en materia de derechos laborales individuales y colectivos” y pone como ejemplos la falta de libertad sindical y la negociación colectiva
Desde el movimiento sindical iberoamericano también resaltaron durante este encuentro la importancia de las reivindicaciones de la Jornada Mundial del 7 de octubre por el Trabajo Decente y del mantenimiento de la cooperación entre la Secretaría General Iberoamericana, la Confederación Sindical de las Américas (CSA), los sindicatos portugueses y españoles, y las correspondientes organizaciones empresariales nacionales e internacionales. También hicieron un llamamiento a los gobiernos iberoamericanos a que ratifiquen los convenios, normas fundamentales y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Asimismo, los presentes Cumbre Sindical criticaron a los grandes empresarios y a las multinacionales porque no asumen “su responsabilidad social y compromiso con el desarrollo sostenible”. “La aplicación del movimiento neoliberal y de los acuerdos de libre comercio está impactando gravemente, no solo a los trabajadores, sino también a pequeñas y medianas empresas, que tienden a desaparecer”, advirtieron.
En referencia a cuestiones migratorias, las organizaciones sindicales iberoamericanas reiteraron “el profundo rechazo a la Directiva del Retorno”, a la que calificaron como “de la vergüenza” y demandaron “una profunda revisión de la misma a fin de eliminar las claras violaciones a los derechos humanos en ella contenidas”. En esa línea, condenaron “la construcción de un muro de separación que el gobierno de los Estados Unidos está levantando en la frontera con México, así como las políticas de persecución y deportación” y las políticas “discrminatorias y selectivas de migración”.
Otro de los puntos del documento fue la firme defensa de la democracia y el rechazo a los intentos intervencionistas, desestabilizadores y violatorios de las soberanías nacionales. Pusieron como ejemplo el caso de Bolivia donde “la complicidad de sectores internos locales, en connivencia con agentes y representantes del gobierno de los Estados Unidos” pretendieron torcer la “voluntad popular” y voltear al presidente Evo Morales Ayma. Al respecto, saludaron “el firme respaldo decidido por Unasur”.
Por último, expresaron la “solidaridad con Cuba” y la condena “del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene EE.UU.” sobre la Isla.
Veintidós países iberoamericanos firmaron el martes pasado el Memorando de Entendimiento entre la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y las organizaciones empresariales y sindicales para la creación de un espacio de diálogo que trabaje en la eliminación de las desigualdades sociales.
La jornada, que se celebra con carácter anual, ha contado con la presencia del director de la Agencia Española para la Cooperación Internacional para el Desarrollo, Juan Pablo de Laiglesia, el secretario general de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), Víctor Báez, así como de los secretarios generales de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez.
Báez explicó que de cara a la Cumbre Iberoamericana en El Salvador, "hay expectativas para que en torno al tema de la cita que es la Juventud, se dé en la región un proceso de creación de un modelo de desarrollo sostenible con políticas de juventud".
Lamentó que en la reciente reunión de ministros de Trabajo de Iberoamérica, en sus conclusiones "no habla de la libertad sindical, de los convenios colectivos a que tienen derecho los jóvenes, pero además no dice nada de la explotación juvenil en el trabajo con contratos basura".
"El problema que existe actualmente en las regiones de América Latina en este ámbito es la carencia de agrupaciones sindicales que velen por las medidas justas", sostuvo Baez. A esta carencia además habría que sumarle la persecución que sufren los sindicalistas en lugares como Colombia, Guatemala, Honduras y Costa Rica, que se sitúan a la cabeza de los países donde además de no fraguarse un ambiente adecuado y lógico en el que pueda desarrollarse un conglomerado sindical –la presencia de estos grupos es prácticamente nula–, los pocos que hay son perseguidos y reprimidos.
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