Declaración de la Secretaría de Pueblos Originarios de la CTA
11 de octubre: Ultimo día de libertad
Viernes 10 de octubre de 2008, por Redacción *

Representantes de los pueblos originarios que integran la CTA enviaron hoy a la opinión pública una declaración que reza: “11 de octubre, último día de libertad de los pueblos originarios de América. 12 de octubre: inicio del genocidio, de la dependencia colonial y de la resistencia indígena y popular”.

“Los pueblos indígenas nos encontramos frente a un nuevo aniversario de la llegada de colonialismo europeo a nuestras tierras, causante del mayor genocidio conocido en la historia de la humanidad, que ocasionó 70 millones de muertos, y que asimismo dio inicio a un sistema de dependencia que se ha mantenido durante cinco siglos, con la excepción de aquellos momentos de nuestra historia en la que los pueblos adquirimos protagonismo, a partir de nuestras luchas de resistencia. Cinco siglos donde hubo una resistencia tenaz frente a un sistema de muerte y explotación, que encabezaron entre otros hermanos nuestros Tupac Amaru, Micaela Bastidas, Bartolina Sicsa, Tupac Katari, Caupolican y Lautaro”, comienza diciendo la declaración que lleva la firma de la Secretaría de Pueblos Originarios de la CTA.

Además, caracterizan la coyuntura actual y analizan: “la existencia en América de un proceso de emergencia de gobiernos con un mayor margen de autonomía frente al imperio (rompiendo la lógica de los 90), y con una base de apoyo popular (con sus más y sus menos, con sus particularidades en cada país). Las políticas que estos gobiernos expresan han surgido en buena medida como resultado de la lucha contra el neoliberalismo que los movimientos políticos y sociales libramos en la década del 90. Frente a los mismos, distintas coaliciones de derecha pero con intereses comunes en cada uno de los países de América Latina intentan detener estos procesos y volver a los parámetros de los 90”.

Reconocen también “la persistencia de situaciones de explotación y exclusión históricas que afectan – en mayor o menor medida - a los sectores populares, y en particular a las poblaciones originarias. En este marco, es particularmente grave la continuidad y profundización de diversos proyectos de explotación de los recursos naturales (siguiendo con el modelo neoliberal y expoliador de los ´90) que ponen en peligro no sólo la soberanía nacional, sino la propia vida de los habitantes de esos territorios y – finalmente - el equilibrio ecológico del planeta. Es preciso profundizar el rumbo de transformaciones en nuestras sociedades”.

Y dicen: “La crisis del capitalismo global actualmente en curso, que parecen anunciar un final de época, el del predominio de los paradigmas neoliberales que cobraron cuerpo en el Consenso de Washington. Crisis que tiene aún un rumbo e impacto difíciles de prever, pero que sin duda golpeará profundamente a la economía mundial, y se pone en tensión quien pagará (y como) los platos rotos de la fiesta financiera del capital global, y hacia donde se dará un cambio de rumbo en las orientaciones económicas más generales”.

La visión desde la CTA

“Rescatamos la cosmovisión diametralmente distinta que los pueblos indígenas tenemos. Donde se plantea una relación con la naturaleza armoniosa, donde el hombre no se siente superior ni inferior a las distintas especies que habitan la Tierra, donde la naturaleza es vista como dadora de vida; como nuestra madre. Por eso no es posible concebir agresiones al ambiente, y es preciso mantener ciertas reglas en el intercambio que se realiza con él. A diferencia del capitalismo - en general-, y del neoliberalismo - en particular-, que tienen una práctica depredadora del ambiente y de los seres humanos, donde todo aquello que es posible convertir en mercancía, se vuelca al mercado, transfigurado como tal, y todo aquello que no, es desechado”, expresan.

Ahora, frente a un nuevo 12 de octubre, manifestaron su “convencimiento de que hoy es tiempo de derechos, es tiempo de reparación histórica, es tiempo de avanzar por el camino de la liberación”. Y expresan su solidaridad “las luchas de los pueblos originarios de América, ante las iniciativas racistas, xenófobas y represivas de las oligarquías locales”.

También rechazan “la ingerencia del imperialismo en sus intentos de avasallar la soberanía y autodeterminación de los pueblos de América” y apoyan “el proceso de cambio en Bolivia y al gobierno de Evo Morales en el proceso de transformación democrática y cultural”.

Asimismo, acercan su solidaridad con “los hermanos Guaraníes presos” y hacen pública su “preocupación por la gravedad del estado de situación de la mayor parte de las comunidades originarias de distintas regiones del país, afectadas por diversas problemáticas, que exigen urgente solución”.

Las propuestas

Frente a todo ello, el documento demanda “el cese del avasallamiento y venta de las tierras tradicionales de las comunidades, así como las intimaciones, desalojos, violencias, bajo la nueva expansión de la frontera agrícola (sojización, etc.), como ocurre en Santiago del Estero. También que se detenga la depredación, producto de los proyectos mineros, de los desmontes, de la contaminación de los suelos, etc”.

Con respecto al Estado y las políticas públicas, indicaron que “es preciso que se cumpla la legislación existente, el art 75 inc. C de la Constitución Nacional, la ley 23.302 y el Convenio 169 de la OIT. Es necesario avanzar en nueva legislación y políticas públicas específicas, que garanticen nuestros derechos y modifiquen nuestras condiciones de vida. Las instituciones estatales deben garantizar el cumplimiento real de nuestros derechos”.

Referida al trabajo, la declaración es contundente: “Reclamamos que se termine con las históricas situaciones de explotación del trabajo que aún sufren nuestros hermanos, y que también se desarrollen iniciativas públicas que garanticen trabajo digno en todo el país”.

Por último, vuelven a exigir “el reconocimiento de las culturas originarias; expresado en políticas educativas y de cultura”. Y concluyen: “Frente al debate en torno al Bicentenario, es preciso avanzar en una concepción de Estado multicultural, que recoja la diversidad de culturas que viven en nuestro territorio. Consideramos importante que el Estado Nacional avance en una política de reconocimiento del genocidio y de consecuente reparación histórica, como las políticas ya realizadas respecto del terrorismo de estado de los años ´70”.

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