Constituyente Social en Jujuy
“La organización no quiere la subsistencia”
Jueves 23 de octubre de 2008, por Redacción *

El director del Centro Integrador de Jóvenes y Adultos Germán Abdala, Juan Manuel Esquivel, reseña el sentido de la escuela en el contexto social al que pertenece y el significado de participar como organizadora de la Constituyente Social.

La escuela hoy tiene un día especial. Es mediodía y las aulas están repletas de alumnos. En un rato más, padres, madres, estudiantes, militantes todos, ayudarán a ubicar colchones que hospedarán a los participantes de la Constituyente que vienen de todos los puntos del país. Aquí, el tiempo es veloz y nadie es indiferente.

¿Por qué nace la escuela?

La escuela tiene sentido dentro del contexto de la organización barrial Tupac Amaru. No sólo imaginamos qué hacer, que es atender a las necesidades de salud, educación y trabajo como derechos básicos, sino que lo hacemos sin perder la perspectiva de que muchas necesidades son urgentes. Es trabajar en la coyuntura y atender el problema. La urgencia define la organización. Cuando se comenzó a trabajar con las cooperativas esa labor dignificaba a la persona: el chico que estaba en el comedor volvía a su casa porque sus padres podían comprar comida. Y entonces empezaban a atenderse otras necesidades de alimentación, trabajo… Nada comienza por la educación, hasta los grandes filósofos nos dicen ‘si tenemos a la gente bien alimentada hablemos de las cosas trascendentes’, antes no. Así que ahí nomás que se atiende el trabajo, también la salud con la alimentación, y la educación.

¿De qué modo se trabajó?

La dinámica fue sencilla. Los hombres y mujeres que trabajan en la cooperativa, en la construcción, ¿que van a hacer después? ¿Toda la vida van a ser obreros de la construcción? Desde el conjunto de la organización de cada barrio, desde la dirigencia, desde Milagro Sala, desde la cooperativa, dijeron: este no es el camino, nadie quiere eternizar ni convertir en una nueva forma de clientelismo este asunto… Entonces, por imperio de la necesidad nace tener una escuela secundaria. Los niños necesitan, pero los padres de los niños que no terminaron necesitan la secundaria. Entonces, por decisión de los compañeros se larga el Centro Educativo Germán Abdala. En el 2003 éramos un grupo de quince profesores, ahora somos ciento veinte. Y enseguida, comenzamos a largar la propuesta en toda la provincia. El plan inicial era un pantanero, salir del paso, mientras le decíamos a la provincia “aquí estamos”.

En ese entonces aún no se planteaban las escuelas de gestión social, y nosotros decíamos: si hay una necesidad se atiende con los compañeros, se horizontalizan las decisiones, y cambiamos la currícula. Nos llevó largos años que se apruebe el plan, que sea reconocido por el Estado y la titulación de los compañeros.

La organización no quiere la subsistencia. Creo que eso está mostrado en un progreso pero no a costa de cualquier cosa, sino de un crecimiento fundado en la dignidad de sus compañeros, en que cada vez sean más.

¿Cómo incursionaron en la creación de escuelas aula en el interior?

Una vez que pudimos consolidar la oferta, tener posición del territorio, saber qué hacer, sacar una primera promoción, Milagro nos dijo, ‘vamos con la escuela a todos los lugares en donde está la cooperativa’. ¿Y cómo hacemos? Ella nos dice: mirá, estuve en Cuba y donde hay un alumno hay una escuela. Así que con esa consigna fue donde pudimos… ¿Y con qué profesores? Y, militancia, algo de esfuerzo inicial y después nos íbamos a beneficiar todos y seguramente los que vendrán tendrán beneficios antes pero seguro cooperarán. Así que generamos la propuesta, hablamos con los docentes, les garantizamos el traslado al lugar. En abril del 2006 abrimos en Humahuaca y en junio en casi en toda la provincia. Hay escuelas en Humahuaca, Calilegua, La Esperanza, Lotes, San Pedro de Jujuy.

La escuela Germán Abdala puede albergar a unos 350 alumnos. Tiene una sala multimedia, un laboratorio y tratamos que esto mismo esté en todos los anexos. Así que a quien quiera traernos un libro, le decimos que traiga ocho: uno para cada lugar.

¿Qué significa para la Germán Abdala ser anfitriones de la Constituyente Social?

Somos organizados, hay mucho espíritu de hinchada de fútbol. Cuando salimos a la calle cantamos una canción que dice: Antes estábamos desorganizados/ pero con lucha y paciencia/ se ha generado una nueva resistencia/ luche. La organización es la clave y en cualquier lugar, si una parte se beneficia, lo hacen todas y si va mal, va mal también. Esto es un organismo, la voz se corre y en cualquier momento resuena el eco del pedido de Milagro o de los compañeros. Por cierto, antes están las asambleas donde se decide todo. Mañana, por ejemplo, hay que darle de comer a seis u ocho mil personas. Es mucho si se piensa que lo hace un solo comedor pero, como organización territorial que somos, si se multiplican los comedores y se trabaja en cada barrio, es diferente.

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