Constituyente Social en Jujuy
“No hay que pagar los platos rotos de una crisis de la que no tenemos culpa”
Viernes 24 de octubre de 2008, por Redacción *

Laureano Cuerdo, titular de Comisiones Obreras de España, considera que la Argentina, para estar a tono con el resto de Latinoamérica y volver a “los momentos felices” de su historia, necesita una expresión política del campo popular. En su país, define como asignatura pendiente a la revisión de los crímenes del franquismo y califica a la Directiva Retorno con la que la Unión Europea intenta frenar la inmigración como “directiva de la vergüenza”.

¿Con qué expectativas vienen a esta constituyente social?

La verdad que nosotros hace mucho tiempo que tenemos relaciones fraternales con la CTA y asistimos al congreso que convocó, cuando todavía no se llamaba Constituyente Social, pero se tomó la decisión por aclamación en el Congreso. Y cuando nos han invitado a asistir, hemos acompañado las iniciativas de la CTA. Particularmente las expectativas son que sea un éxito, porque creemos que Argentina necesita una representación política que represente al movimiento social y popular del país.

¿Cómo se ve desde España esto de que en el resto de Latinoamerica hay referentes populares muy fuertes como Chávez, Morales, Correa o el mismo Lula con su extracción obrera, y sin embargo en la Argentina, más allá de que se haya superado el neoliberalismo a ultranza de los 90, no es tan así?

Desde allá se vio con bastante esperanza cuando ganó Néstor Kirchner, sobre todo en los avances económicos se dieron en buena dirección y que se intentó una política de primar la economía productiva y la demanda interna. Y por otra parte, los avances en derechos humanos. Pero posteriormente, hemos visto que no se han profundizado en esos primeros planteamientos positivos y por lo tanto hay una cierta preocupación. Si bien es cierto que el gobierno de los Kirchner no se puede catalogar de neoliberal o de derecha, nos gustaría que hubieran ido un poco más allá para afianzar reformas estructurales que llevaran a los trabajadores y al pueblo a momentos más felices que ha habido en la Argentina.

Usted hablaba de los derechos humanos. Justamente en España había una asignatura pendiente en ese sentido, que hoy se está intentando saldar, que son los crímenes de lesa humanidad de la época del franquismo. ¿Cómo está esa situación?

En estos momentos, la izquierda y en general la mayoría del país, excepto determinados sectores recalcitrantes de la derecha y también, desgraciadamente, de la Iglesia, no ven con buenos ojos una ley que el gobierno de Rodríguez Zapatero ha planteado de “memoria histórica” y ha sido aprobada ya por el Parlamento. Y sobre todo, últimamente hay muchas expectativas con la decisión del juez Baltasar Garzón de abrir un juicio al franquismo, sobre todo para plantear que las víctimas que todavía están enterradas en fosas por todos los campos de España, primero se recuperen, se les de sepultura digna, acompañadas por demandas de la familia, y sobre todo se diga que ellos no hicieron nada para merecer esa suerte tan feroz que tuvieron. Eso es una asignatura pendiente que tiene el pueblo español con esas víctimas que ahora mismo se han cifrado con sumario en 170.000 y probablemente sean muchas más. Y todas fueron víctimas una vez ganada la guerra. Es decir, fueron fusilados después de terminada la guerra.

¿Cómo ve a la crisis bursátil de Wall Street y qué incidencia puede tener en el movimiento trabajador?

La veo en dos sentidos: primero, como una crisis que vamos a sufrir los trabajadores, que no hemos tenido ninguna culpa. Porque la crisis financiera más temprano que tarde va a llegar a la economía real, en forma de paro, en forma de cierre de empresas, y a eso lo vamos a sufrir los trabajadores. Incluso, el cinismo capitalista va a intentar hacer reformas, planteando que hay que flexibilizar para tener empleo, que esos empleos sean con menos derechos y con menos salario. Entonces, hay que prepararse para combatir y luchar contra eso, porque los trabajadores no tienen la culpa de la crisis financiera. Pero también hay que verla como oportunidad, porque se ha acabado el dogma que se venía planteando de que el mercado solucionaba todas las cosas, que al Estado había que empequeñecerlo, porque cuanto menos Estado hubiera mucho mejor. Ahora resulta que los mismos que eso predicaban ahora están recurriendo al Estado para que salve y nacionalice los bancos. Evidentemente, ha quedado demostrado que el Estado es necesario para que los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades, para que haya reparto de la riqueza, reparto del ingreso, y que si el Estado no lo hace pues evidentemente los más pobres no tendrán educación, sanidad, seguridad social. Todas esas son tareas del Estado y sin embargo se han puesto en cuestión durante mucho tiempo. Especialmente, en América Latina, con el Consenso de Washington, que durante diez años pegó muy duro en forma de privatización de empresas, de bajada de los impuestos y a la sanidad y la educación no se las atendía como era debido. Todo eso ha quedado demostrado que no era necesario, porque no ha servido para que hubiera más prosperidad, sino para que hubiera más inequidad y más injusticia social.

¿Esta crisis puede agravar una cuestión que ya es conflictiva en Europa, como la inmigración? Justamente, actualmente se está discutiendo la polémica “Directiva Retorno".

A la Directiva Retorno, nosotros desde Comisiones Obreras la hemos denominado “directiva de la vergüenza”, porque creemos que, primero, va a tener pocos efectos reales, porque cuando la gente tiene necesidad no se pueden poner puertas. Y se está viendo que el muro de los Estados Unidos en la frontera con México no ha impedido que siga habiendo miles de inmigrantes que arriesgan su vida para pasar porque tienen una necesidad. Ellos van allí a trabajar y a crear riqueza, por lo tanto creemos que es una “directiva de la vergüenza”. Pero creemos que se ha hecho fundamentalmente para desanimar a los emigrantes, planteando que en Europa ya no hay una situación buena, y que además los van a meter poco menos -como dice la Directiva- que en campos. Ellos hablan de “campos de retención” de hasta tres años, que nosotros denominamos “campos de concentración”. Por lo tanto, el movimiento sindical en general, la Confederación Europea de Sindicatos y Comisiones Obreras, estamos en contra de esta directiva porque creemos que no es justa y que además es inútil.

Si como algunos avizoran, Europa va a estar entre las regiones más afectadas por esta crisis, ¿esto puede generar reacciones que acrecienten esa política segregacionista?

La crisis va a llegar a la economía real y afectar a algunos países más que otros. Pero pienso que al país que más va a afectar es a Estados Unidos, que ya ha planteado al Fondo Monetario Internacional que ha entrado en recesión. Y porque, a diferencia de Europa, han tenido la posición, para que ganaran más los mercados financieros, de bajar los tipos de interés, mientras que en Europa se han mantenido los tipos de interés. Pero todo está por ver, no se sabe a quién va a afectar más. Lo que sí está claro, es que va a afectar y que los trabajadores tenemos que prepararnos para que no paguemos los platos rotos de una crisis con la que no tenemos nada que ver.

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