
Por Mariano Vázquez. Es una de los máximos referentes de la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela y se reunió hoy a la mañana con integrantes de la Mesa Nacional de la CTA en la sede de Independencia 766. La defensa del empleo, la reactivación del aparato productivo, la soberanía y los trabajadores que recuperan empresas fueron algunos de los ejes debatidos.
Marcela, ¿cuáles son los motivos de su visita a la Argentina?
Estoy en la Argentina para convocar a un encuentro sindical organizado por la UNETE, el PIT-CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores - Central Nacional de Trabajadores del Uruguay) y la COB (Central Obrera de Bolivia) para abordar el tema de la defensa del empleo, la reactivación del aparato productivo y la soberanía en el marco del primer encuentro latinoamericano de trabajadores que recuperaron empresas, que se realizará del 27 al 29 de octubre en Caracas, Venezuela.
Además, estamos articulando la relación institucional permanente, que ya teníamos por otras vías, con la Central de Trabajadores Argentinos, que para nosotros es muy importante porque es la expresión organizativa de lo que aspira la UNETE a consolidar en poco tiempo. Y acabamos de formalizar la discusión en torno a temas comunes como lo son la integración latinoamericana, la incorporación de Venezuela al Mercosur, la deuda externa y un intercambio de las experiencias de construcción que tenemos cada una de nuestras centrales, cada uno con su propia realidad y en el escenario natural en el que nos desenvolvemos”.
Teniendo en cuenta que la UNETE es una organización nueva, que tuvo su congreso fundacional hace apenas dos años, ¿cómo se han estado desarrollando organizativamente?
La UNETE nace del desprendimiento de muchos sectores que estábamos al interior de la CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela), que veníamos siendo oposición a la dirección tradicional que estaba al interior de la CTV; pero con la postura que asumieron los directivos de la CTV tanto en el marco del golpe de estado como en el sabotaje económico tomamos la decisión definitiva de construir un nuevo instrumento para los trabajadores. La experiencia ha sido interesante, un poco lenta y difícil por la coyuntura política propia que ha vivido Venezuela, siempre sumida en una oposición no democrática que ha buscado diferentes maneras de detener todo el avance del proceso bolivariano y, por supuesto, ahí han estado participando activamente los trabajadores venezolanos y la UNETE en la vanguardia de esta lucha.
Paralelamente, ya tenemos construidos todas nuestras seccionales en las diferentes regiones del país, agrupados todos los sindicatos y federaciones nacionales de las diferentes ramas de la economía.
Recién comentaba que su visita respondía a la realización de un encuentro continental de trabajadores que han tomado el control de las empresas, ¿cómo se vive hoy en Venezuela este proceso autogestionario de los trabajadores?
Estamos viviendo hoy un proceso interesantísimo que pasa por el tema de la cogestión, que lo vemos como un modelo de transición hacia el cambio de las relaciones de producción y del modelo económico para transitar definitivamente hacia el socialismo bolivariano. Y en se sentido, se han realizado dos expropiaciones de dos empresas que fueron ocupadas por los trabajadores a raíz del paro-sabotaje de diciembre de 2002 y a las cuales se llevó la solicitud por parte del Ministerio de Trabajo a la Asamblea Nacional (parlamento) para declararlas de utilidad pública, lo cual se decidió por unanimidad, y posteriormente el presidente Hugo Chávez Frías elaboró un decreto de expropiación y la entregó para ser gestionada por los trabajadores y la representación del Estado venezolano. Se trata de la empresa cogestionada INVEPAL (Industria Venezolana Endógena de Papel) que permite que hoy Venezuela, en el inicio de su período escolar, ya tenga los cuadernos bolivarianos en la calle y todos los implementos escolares. Podemos decir con mucho orgullo, que fue realizada en el marco de este proceso revolucionario por los trabajadores que tienen bajo su control esta empresa. También tenemos INVEBAL (Industria Venezolana Endógena de Válvulas) que siguió el mismo destino.
¿Y cómo participa la UNETE en este proceso de cogestión?
La UNETE hoy tiene 11 empresas tomadas en el país en actitud defensiva contra los empresarios del sector privado que siguen atentando contra la libertad sindical en Venezuela. Nosotros tenemos orden de reenganche (reincorporación) de numerosos dirigentes sindicales que han sido despedidos por los patrones sólo por el hecho de organizar sindicatos o de defender los derechos de los trabajadores. El Ministerio de Trabajo ha ordenado los reenganches y los patronos no han acatado. Entonces hay 11 empresas donde han sido tomadas las instalaciones. Dos de estas, por cierto, el día de ayer, fueron declaradas de utilidad pública también por la Asamblea Nacional y aspiramos que en esta semana se dé también el decreto de expropiación de la central azucarera Cumanacoa (estado Sucre), y la siderúrgica Sideroca, (estado Zulia).
Andamos en todo un tema de reactivación del aparato productivo que está muy vinculado y que nosotros queremos mencionar especialmente lo que significa para nosotros la experiencia argentina, que cuando el país estaba en la gran crisis económica los trabajadores argentinos dieron un paso al frente y decidieron ocupar las empresas y ponerlas a producir. Este hecho es para nosotros un hecho histórico que señala un rumbo a seguir, con la diferencia que en nuestro país tenemos la posibilidad que un gobierno revolucionario haga valer los derechos de los trabajadores y haga respetar todo lo que establece la ley y nuestra Constitución. Por otro lado el gobierno tiene un programa que ha denominado Acuerdo Marco, de corresponsabilidad donde se ofrecen facilidades a los empresarios en cuanto a tramitar las dvisisas, impuestos, créditos, siempre y cuando los garantes de los aportes que va a hacer el Estado sean los trabajadores; por lo tanto, este Acuerdo Marco les propone a los empresarios hacer acuerdos con sus trabajadores y entregarle acciones de las empresas. Estamos en un proceso de cogestión donde los trabajadores son vigilantes de todas las facilidades que se les entrega a esos sectores económicos sean realmente utilizadas para la reactivación del aparato productivo, para el empleo y para los derechos de los trabajadores.
Esto muestra la presencia de UNETE en el sector privado.
Tenemos 1.200.000 afiliados. La mayoría pertenece al sector privado: el 92% de los trabajadores organizados en el país de ese sector está afiliado a la UNETE; tenemos afiliación del sector público, pero en el sector privado tenemos casi la unanimidad y sufrimos la ofensiva de los patrones y de los grandes grupos económicos que siguen en Venezuela, en Fedecamaras y todas las agrupaciones de empresarios, atentando contra los derechos de los trabajadores, que son los que están sufriendo en rigor el castigo de los empresarios por apoyar a un proceso revolucionario. Los despidos que se hacen son para castigar a los trabajadores por organizarse, por defender sus derechos y por apoyar un proceso revolucionario.
Hay un proceso de despertar muy rico de los pueblos de América Latina que debe ser definitivamente aprovechado por el nuevo movimiento sindical para profundizar todas nuestras luchas y para hacer valer los derechos por los que históricamente han luchado nuestros próceres.
Estos días muchos medios de comunicación han dado cuenta de la expropiación de tierras en manos de latifundistas en el Estado de Barinas, ¿Qué nos puede contar al respecto de la situación agraria en Venezuela y de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario?
Hay ofensiva mediática en estos momentos de los patrones y de los grandes sectores económicos porque la Ley de Tierras, que está empezando a ejecutarse en estos momentos, es un instrumento que permite la distribución equitativa de la tierra para generar la reactivación del campo en nuestro país, pero además tiene que ver con una política de seguridad alimentaria que en Venezuela no existía y que está empezando a ponerse en marcha. Por eso los mismos grupos económicos que manejan los medios de comunicación, que son los mismos en todos los países, son los que generan este clima de informaciones negativas. Estos empresarios sienten que están atentando contra su propiedad privada cuando simplemente se está yendo a los latifundios donde no hay producción ni se está trabajando la tierra para que estén en manos de los campesinos y ponerlas a producir para la seguridad alimentaria del país.
Un sindicato bolivariano
Hace dos años, federaciones y gremios proclamaban el nacimiento de una nueva central sindical en Venezuela, la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela. Este hecho significó el fin de la hegemonía de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CVT), que desde hace más de 40 años se arrogaba la representación unitaria de los trabajadores en ese país. La falta de democracia en la CTV llevó, en noviembre del 2001, mediante una ley impulsada por la administración chavista, a que se celebraran las primeras elecciones directas de la historia de esa organización sindical.
Estas fueron consideradas “fraudulentas” por la Comisión Electoral de la CTV y nunca fueron reconocidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Así fue que el 5 de abril del 2003 se expresa la voluntad de parir una nueva representación sindical, que luego fue ratificada en el congreso fundacional de la UNETE que se celebró en Caracas el 1 y 2 de agosto del 2003. Allí participaron más de 1500 delegados, 120 sindicatos y 25 federaciones regionales que se declararon como un “movimiento autónomo, democrático, solidario e internacionalista, clasista, independiente, unitario (representando a toda la clase obrera), con igualdad para hombres y mujeres”.
“Esa dirección ilegitima de la CTV fue la que participó directamente en el golpe de Estado del 11 de abril del 2002 junto con la organización patronal Fedecámaras”, explicó la coordinación nacional de la UNT en un documento que analiza la historia sindical de Venezuela. La cúpula sindical de la CTV apoyó activamente al directivo de Fedecámaras, Pedro Carmona, legitimando al gobierno golpista. El golpe duró menos de 48 horas debido a las masivas manifestaciones de la población que restituyó en su cargo al Primer Mandatario. “También fueron cómplices y propulsores del sabotaje petrolero que causó daños masivos a la economía del país”, informaron desde la UNT.
Secretaría de Comunicación y Difusión
recibir ACTA en tu correo electrónico
Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar
sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar