José León Suárez y el viejo orden
Viernes 14 de noviembre de 2008, por Carlos Del Frade *

La Bonaerense descargó su invencible furia contra los cartoneros del Gran Buenos Aires. Detuvieron una docena de personas, entre ellas, cinco chicos y le pegó duro a otros cinco.



*

Periodista.

Los reprimieron porque quieren seguir trabajando como recolectores informales de basura, porque siguen resistiendo en ese último peldaño de la economía y no caer en el impuesto destino de la delincuencia hacia el que los empuja la propaganda del sistema.

No, ellos, las familias de cartoneros del Gran Buenos Aires quieren ganarse el pan desde los viejos valores que indican que no hay que embromarle la vida a los otros. Por eso necesitan continuar con su trabajo.

La Bonaerense los reprimió.

Fue entonces que las familias que viven alrededor del relleno sanitario de José León Suárez cortaron el camino del Buen Ayre, querían la libertad de sus seres queridos.

- No es la primera vez que la policía nos reprime, por eso pedimos seguridad para entrar al predio a buscar alimentos y materiales -dijo Alicia Duarte.

La crónica periodística desnuda el desprecio del sistema: “La empresa (CEAMSE) deja entrar durante 45 minutos por día a la gente de los barrios cercanos, quienes buscan alimentos y objetos reciclables en la montaña de basura. Los vecinos denunciaron el maltrato policial y pidieron que se abran más plantas de reciclaje que generen empleo”, apuntan los medios de comunicación.

Para colmo de males el cartón fue devaluado por los grandes acopiadores, ahora solamente pagan el cincuenta por ciento de lo que venían abonando hace meses atrás.

Para el Cesamse, la Bonaerense es sinónimo de algún tipo de garantía: desde que está la “maldita” policía el “ingreso de la gente es más ordenado”.

El orden del sistema. Ese conjunto de leyes no escritas que castiga a los empobrecidos y los convierte en victimarios cuando se les ocurre reclamar por sus derechos. El viejo orden del sistema es el que garantiza La Bonaerense.

El orden que se completa con cuarenta y cinco minutos de tolerancia para que las familias de José León Suárez separen la basura y elijan algo de valor que les permita gambetear el hambre, también integrante de ese orden sacrosanto del que habla la empresa y protege La Bonaerense.

Suele la historia repetirse como farsa o tragedia, dicen los entendidos.

Fue allí, en esos basurales de José León Suárez, que casi una veintena de trabajadores fueron fusilados en junio de 1956 por intentar el regreso de la democracia en una Argentina que había recuperado el orden de las élites.

Aquellas balas de 1956 contra hijos del pueblo trabajador fueron el documento de identidad de un sistema que no tiene ninguna consideración a la hora de reprimir a los que considera molestos.

Medio siglo después, en los alrededores de los basurales de José León Suárez, ha quedado demostrado la plena vigencia del orden de los pocos.

La represión a las familias de cartoneros es descendiente directa de aquellas balas, es consecuencia directa de un sistema que produce pobres para después reprimirlos cuando ellos salen a gritar que son algo más, que son seres humanos.

recibir ACTA en tu correo electrónico

Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar


sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar