
Somos de un gremio de la actividad privada, con personería gremial desde el año 1944, con compañeros que jugaron su trabajo, su futuro por creer en un nuevo modelo sindical que se balbuceaba allá por el 91 en el grito de Burzaco.
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* Secretario General de la Asociación Agentes de Propaganda Médica (AAPM-CTA); Secretario de Derechos Humanos de la CTA |
Con la disculpa del caso y recurriendo a la paciencia de los compañeros (lo que pasa es que en la victoria uno recuerda las pequeñas acciones que iluminaron un camino) voy a relatar un hecho de los años 90 de nuestro sindicato.
Se discutía la formación de AFJP en el ámbito del gremio. En el seno de la superestructura se había perdido la votación. Ganaron los que se enrolaban en los “nuevos tiempos”. Lejos de respetar las “orgánicas” fue la representación directa de los trabajadores, los delegados de base, que en un histórico plenario casi autoconvocado rechazaron la jubilación privada evitando que el gremio pasara a formar parte del nuevo sindicalismo empresario.
Por eso la algarabía de este momento. Porque estamos convencidos de que la unidad de los trabajadores surge de los propios trabajadores y las decisiones mas importantes son el resultado de la profundización de la democracia y no de la superestructura y ni de los aparatos. No tenemos miedo a la atomización. Fantasma que sólo esconde el temor a perder privilegios y cómodos sillones.
El verdadero miedo que demuestran no es a la falta de unidad sino a que las decisiones tengan que ser convalidadas de cara a los trabajadores.
Por supuesto que no renegamos de los edificios, ni de los centros de recreación, ni de salud. Pero nos oponemos terminantemente al eje que nos propone este modelo sindical que hace del aparato y la estructura, el objetivo último. Incluso independiza su existencia de los intereses de los trabajadores.
Pasadas las primeras horas de cortinas de humo por parte del Gobierno, ya no se puede tapar el sol con las manos. Pero estemos atentos, un nuevo y original argumento comienza a tomar forma: que el fallo no favorezca a la derecha partidaria que puede hacer uso de él y llevar “agua a su molino”.
Compañeros, el “progresismo” tuvo seis años para profundizar la democracia y la libertad sindical, tuvo infinidad de oportunidades para acatar las sugerencias y emplazamientos de la O.I.T., de las centrales sindicales internacionales y de la propia realidad argentina.
No es una derecha fantasmal la que nos negó la democracia y libertad sindical que costó el despido y persecución de compañeros. Fue la ratificación una y otra vez, incluso en aquella reunión de febrero con la Presidenta, del modelo sindical impuesto.
Seguiremos construyendo junto a los trabajadores y cuestionando un modelo sindical que demostró ser afin a los grupos económicos. Este fallo, que es un paso vital para el futuro legaliza la legitimidad de nuestra construcción.
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