Recuperar nuestra identidad
Miércoles 19 de noviembre de 2008, por Orlando Pascua *

Generalmente se relaciona el concepto, la definición, de la palabra Soberanía enmarcada en lo territorial; pero, la mayoría de las veces, es una definición intencionada, dirigida.



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Secretario Adjunto de la CTA Corrientes

Entender y comprender la Soberanía implica definir a la misma de manera integral.

La Soberanía incluye, aglutina, comprende todo: lo político, lo económico, lo social, lo educativo, lo laboral, lo cultural, lo sanitario, lo previsional, lo habitacional, lo jurídico, lo alimentario, los recursos naturales y lo territorial (geográfico).

Por ello, históricamente desde los sectores del Poder Económico (y sus aliados políticos) desde el inicio mismo de la construcción de la Argentina como Nación, intentaron y lo lograron en parte -no en todo- de plantear la cuestión de la Soberanía haciendo hincapié sólo en lo territorial.

Así llevaron al pueblo argentino a conflictos bélicos contra pueblos hermanos y genocidios contra los hermanos pueblos originarios, respondiendo a los intereses del imperio y los grupos económicos trasnacionales para instalar un modelo económico, político, social y cultural que nos quitó precisamente la soberanía como pueblo, como Nación.

En estos tiempos, se están recuperando conceptos, definiciones, palabras que ese poder intentó quitarnos: autonomía, independencia, justicia social, distribución de la riqueza, defensa de los recursos naturales, integración y unidad latinoamericana; todos ellos se simplifican en Soberanía.

Ser soberanos es ejercer nuestros derechos a través de la participación, el compromiso, la organización, exigiendo que en Democracia sus instituciones deban estar en función de los intereses nacionales y del pueblo. Es entender que la Soberanía reside en el pueblo.

Nuestra historia es rica en la lucha por la Soberanía Nacional y la Integración Regional y Latinoamericana; pero, históricamente también en nuestro país hubo y hay, dos líneas de pensamiento, uno el nacional, popular y latinoamericanista, y el otro antinacional, antipopular, oligárquico y proimperialista; reflejándose ambas, en su generalidad, en los partidos políticos, Fuerzas Armadas, Iglesia, instituciones intermedias, entre otras.

Por ello, estos son tiempos de construcción de espacios amplios, pluralistas, democráticos, de participación y protagonismo real del pueblo, recuperando nuestra rica historia y a ese sujeto histórico (político, social, cultural) y entendiendo y comprendiendo ésta realidad, que significa construir organizaciones de un nuevo tipo; reconstruir ese Movimiento Nacional y Popular en la cual los irabajadores fueron los protagonistas de los cambios en función de un Estado como herramienta del desarrollo social, controlando y regulando la economía, con el objetivo de atender la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la justicia, la previsión social para todos los argentinos.

Es imprescindible construir el poder popular para ser soberanos en la decisión de que producir, como hacerlo y que comer, que consumir. Construir un modelo de producción al servicio del pueblo sobre una matriz de consumo popular, que nos garantice la Soberanía Alimentaria.

Soberanía es poder decidir como vivir donde se vive, el ejercicio concreto de la Soberanía Popular se da en la Soberanía Alimentaria de los pueblos.

Esta demostrado que, no fue el fin de la historia, que las ideologías no están muertas y que las utopías no han desaparecido; de que es posible otro país, otro mundo.

Los sueños son posibles.

Construyamos ese sujeto, ese pueblo autónomo y soberano.

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