
Con la presencia del viceministro de Movimientos Sociales de Bolivia, Sacha Llorenti, se presentó ayer en la sede nacional de la CTA el libro “Evo, espuma de plata”, de los periodistas cubanos Luis Baez y Pedro de la Hoz. “El liderazgo indiscutido de Morales es la garantía del proceso de cambio”, subrayó.
El Salón Azul de la CTA lució colmado para la presentación de “Evo, espuma de plata”, obra que desnuda la descarada penetración de los Estados Unidos en Bolivia para frenar el proceso de cambio, de los experimentados periodistas cubanos Luis Baez y Pedro de la Hoz. La apertura del acto estuvo a cargo del secretario general de la Central, Hugo Yasky, quien recordó que a fines de octubre “fuimos a Santa Cruz de la Sierra, en el bastión de la derecha, de las minorías privilegiadas, de la reacción y del separatismo, a respaldar al proceso de transformación y movilización de los campesinos, pueblos originarios y trabajadores”, y afirmó “la solidaridad irrestricta, sin límites, de la CTA con lo que nos pida el presidente Evo Morales y su pueblo”
En referencia a la necesidad de profundizar esta dirección de cambio que se vive en América del Sur, Yasky dijo: “Hoy en el Norte beben de la medicina que prepararon para nosotros. Hay recesión en Japón, en Estados Unidos, en Alemania, en los países de Europa, pero no nos podemos poner contentos porque en esos países capitalista habrá trabajadores que sufren las consecuencias”.
El titular de la CTA también destacó el rol de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) que “en su condena al intento de Golpe de Estado en Bolivia mostró que hay un cambio de tiempo”, al tiempo que subrayó como “un hecho sin precedentes, como un gesto de dignidad y un orgullo para todos los latinoamericanos” la expulsión de la DEA (la agencia antidrogas de los Estados Unidos) y del embajador norteamericano en Bolivia, Phillip Goldberg que “era el jefe de la oposición, el cacique de la derecha”
Dependiente directamente de la Presidencia, el Viceministerio de Movimientos Sociales es una de las áreas claves de la administración Morales. Y Sacha Llorenti es el responsable del vínculo, la consulta y el diálogo con las organizaciones sociales. En la presentación del libro “Evo, espuma de plata”, este histórico dirigente en la lucha por los derechos humanos en su país, aseguró que esta obra “nos sirve para entender el proceso de cambio en Bolivia, y expresar las expectativas y las esperanzas que nos depara el futuro”.
Llorenti explicó que “en las últimas semanas hemos vivido lo que fue una tentativa de un Golpe de Estado, con articuladores internos y agentes externos”, y que el fracaso de esa intentona fue producto de tres razones: “Primero, el apoyo de la comunidad internacional; lo de Unasur fue fundamental, demostramos que no necesitamos tutelaje para resolver nuestros problemas, desnudamos las limitaciones de la OEA (Organización de Estados Americanos), los países del sur resolvemos nuestros problemas, esto es integración. Segundo, se realizaron movilización sociales masivas jamás conocidas en Bolivia para defender este proceso histórico y a la Constitución Política del Estado. Y tercero, el liderazgo indiscutido de Evo, que es la garantía del proceso de cambio”.
Luego, en detallado en informe de fechas, lugares y actos, el titular de la cartera de Movimientos Sociales, explicó la secuencia del intento de Golpe de Estado. “Este libro concluye que después del 10 de agosto (cuando Morales obtiene el 67,4% de los votos de apoyo popular) se inició una campaña por parte de la derecha oligárquica, junto con los medios de comunicación vinculados a los grandes latifundios, vieron que sus privilegios se desmoronaron”.
Recordó Sacha Llorenti que Evo Morales “fue el primer presidente electo por más del 50% de los votos en la historia del país. A pesar de eso, desde el 22 de enero de 2006 (fecha de asunción de mando) hasta hace unas semanas fue azotado por la lógica conspirativa de los medios de comunicación, la Embajada de los Estados Unidos, y los prefectos y cívicos de la llamada Media Luna. Fue una lógica de intromisión constante contra nuestro gobierno. El Embajador se convirtió en el jefe de la oposición, los reunía en su despacho y allí conspiraban”.
El funcionario hizo también una cronología del intento de golpe que comenzó luego de la victoria aplastante del Movimiento al Socialismo (MAS) en el Referendum Revocatorio del 10 de agosto, la reacción virulenta de la derecha, la toma y saqueo de instituciones públicas del Estado, la quema de la nacionalizada Entel, los atentados terroristas contra gasoductos y oleductos, el copamiento de los aeropuertos y de los destacamentos militares y policiales de las cuatro departamentos de la llamada Media Luna (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija) y la masacre en Pando, con la eliminación selectiva de 15 dirigentes del MAS. “Pero la derecha tuvo que claudicar, ahora, el 25 de enero de 2009, tendremos un nuevo referéndum para votar una nueva Constitución en Bolivia y así consolidar definitivamente este proceso de cambio, defender la soberanía y que este momento que vivimos no sea instante entre dos eternidades de abuso de poder”.
“Debemos ser antineoliberales, anticoloniales y antiimperialistas, si compartimos uno solo de estos puntos somos compañeros de la misma lucha,”, sentenció Llorenti.
El cierre del acto fue con la entrega al viceministro Sacha Llorenti de una bandera de la Organización Barrial Tupac Amaru de la CTA. Ese acto cargado de simbolismo, lo fue aún más porque fue hecho por Max Quispe, integrante de esa organización en la ciudad de Buenos Aires, y residente boliviano en la Argentina.
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