Nunca Más
Sábado 22 de noviembre de 2008, por Alejandro Garzón *

Esta frase que nos recuerda el cierre del alegato del Fiscal Julio Strassera en el Juicio a las Juntas de la dictadura militar, puede ser la expresión de un anhelo permanente, una bonita expresión retórica ó una proposición tramposa.



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Secretario General de la CTA Santa Cruz

Cuando digo “Nunca Más” evito comprometerme, evito pensar. El slogan tiende al olvido.

La insólita resolución de la justicia de Santa Cruz llevada adelante por el Dr. Jorge Chávez, compañero político de Daniel Varizat y la Dra. Alicia Mercau desde la Cámara Criminal de Río Gallegos que decretaron el cese de la intervención de la parte querellante en el proceso seguido a Varizat por más de 20 delitos, excede nuestra capacidad de asombro en un fallo nunca conocido en la Provincia ni en el país.

La Cámara Criminal de Río Gallegos notificó a los Dres Javier Pérez Gallart y Andrés Vivanco sobre la decisión del Cuerpo de que cese la intervención de la parte querellante en el proceso seguido contra Daniel Varizat por más de veinte delitos cometidos en el 2007 cuando el entonces funcionario provincial arremetió contra manifestantes en pleno centro de la ciudad.

También excede toda medida de corrupción e impunidad conocida hasta la fecha, y una prueba más de la connivencia de decisiones entre el Poder Ejecutivo y el Judicial.

El jurista austríaco Hans Kelsen, manifestaba que la falta de división de poderes enmarcaba la inexistencia efectiva de la Constitución. Este es el marco de país que vivimos y que este “modelo” ha concretado, pero aun así no es el país que queremos.

Decir solamente “repudiamos” sería entrar en un ámbito reduccionista de lo que sentimos y pensamos.

Hechos como éste, que laceran las más íntimas fibras de nuestro ser, nos debe llevar a avizorar reflexiones aún más profundas.

Muchas veces como ciudadanos hemos actuado con ignorancia, otras con apatía y otras con indiferencia. Esto ha permitido que las “hordas” del poder de turno tomen las riendas del gobierno y el Estado.

Nación, Estado, República… tres instancias que suenan y se usan en forma de sinónimos pero que entrañan marcadas diferencias y en esas diferencias tenemos hoy que profundizar para poder clarificar como salir del brete en el cual estamos inmersos.

La Nación, en el ámbito jurídico-político, es el sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado.

En el campo del Derecho Político, la Nación política es el titular de la soberanía cuyo ejercicio afecta a la implantación de las normas fundamentales que regirán el funcionamiento del Estado. Es decir, aquellas que están en la cúspide del ordenamiento jurídico y de las cuales emanan todas las demás.

El Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social soberana, no debe confundirse con el concepto de gobierno, que sería sólo la parte generalmente encargada de llevar a cabo las funciones del Estado delegando en otras instituciones sus capacidades.

El Gobierno también puede ser considerado como el conjunto de gobernantes que, temporalmente, ejercen cargos durante un período de tiempo limitado dentro del conjunto del Estado.

Como Estado-Gobierno ellos son los representantes del Estado-Ciudadano, que somos todos nosotros.

Y así llegamos al concepto central, República (del latín res publica, «la cosa pública, lo público»), en sentido amplio, es un sistema político caracterizado por basarse en la representación de toda su estructura mediante el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía.

Muchas definiciones, como la de Encyclopædia Britannica de 1911, resaltan también la importancia de la autonomía y del Derecho (incluyendo los Derechos Humanos) como partes fundamentales para una república.

Y así volvemos al principio de este texto República y Derechos Humanos marchan conjuntamente, y es la Institución que debemos rescatar y refundar en nuestro país.

Porque lo que acaba de ocurrir con este nefasto personaje que es Daniel Varizat y la camarilla de sus amigos y cómplices, no es el problema, del Hospital ni del gremio de los trabajadores del Estado, es de toda nuestra sociedad en su contexto, es la “res publica”, la cosa pública, lo público; lo que nos compete a todos y entre todos debemos dar una respuesta inequívoca para que nadie se confunda de que la República está viva en cada uno de sus ciudadanos.

Más allá del repudio a acciones abyectas y deleznables emitimos un llamado a cada integrante de esta sociedad a dejar de lado al Nunca Más del olvido y la indiferencia, para ingresar al Nunca Más del compromiso y la participación de la República en la cual no tengamos que avergonzarnos de vivir.

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