
La masiva demostración popular para denunciar que el hambre es un crimen que ayer colmó la histórica Plaza de Mayo, tuvo una importante cobertura en los medios de comunicación de la prensa hegemònica.
La marcha y acto organizados por la CTA y el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo fue cubierto por los medios gráficos y audiovisuales con un despliegue dispar aunque, en todos los casos, se subrayó la masividad de la convocatoria.
A continuación, algunas de esas repercusiones en los medios escritos de la Capital Federal:
UNA MASIVA MOVILIZACION QUE GENERO UN CAOS DE TRANSITO EN EL CENTRO PORTEÑO
Con críticas al Gobierno, la CTA marchó a la Plaza contra el hambre
"Lo que hay que subsidiar es el bolsillo de los trabajadores", afirmó Yasky
Por: Santiago Fioriti
POR LOS CHICOS. MILITANTES DE ORGANIZACIONES POLITICAS Y SOCIALES, AYER,OCUPARON MEDIA PLAZA. PARA LOS ORGANIZADORES, HUBO 50 MIL PERSONAS.
La marcha no fue para pedir planes sociales ni para reclamar medidas contra la inseguridad. La cuestión es más grave: se exigió que dejen de morir chicos por falta de comida. "El hambre es un crimen, ni un pibe menos": la consigna la abraza el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, pero ayer también la hicieron propia la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y varias decenas de agrupaciones políticas y sociales que acompañaron la marcha desde Parque Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Es la primera vez en la era Kirchner que una movilización llega a las narices del poder para reclamar contra el hambre.
Yamila, una nena divina que viajó en el tren de madera del Movimiento "Pelota de trapo" —que circuló a paso de hormiga al frente de la columna integrada por tres mil chicos que llegaron a Buenos Aires desde las provincias más pobres del país— definió mejor que nadie el sentido de la protesta: "Estoy cansada de ver a los chicos de mi barrio revolviendo basura para ver si encuentran algo de comer".
La marcha fue masiva y generó un caos de tránsito en el centro porteño. (Ver página 75) Cuando la primera columna pisó Plaza se contabilizaron unas veinte cuadras de militantes. Los organizadores hablaron de una convocatoria de 50 mil personas. La cifra posiblemente haya sido exagerada, pero media plaza quedó colmada.
Hugo Yasky, el secretario general de la CTA —una organización que se divide entre quienes apoyan o apoyaron al kirchnerismo y un sector más duro que nunca adhirió al proyecto K— apuntó contra el Gobierno: "Cuando anuncia subsidios nos quiere convencer de que después esos subsidios derraman sobre los trabajadores. Pero nunca derraman sobre nosotros. Lo que hay que subsidiar es el bolsillo de los trabajadores y de los jubilados. Que el Gobierno pague el salario universal por hijo, que esos no lo van a poner en paraísos fiscales".
¿Cómo estás?, lo sorprendió un militante a Víctor De Gennaro cuando los bombos sonaban por la 9 de julio. "Gozando —dijo el sindicalista—, esta es la fiesta de la unidad para terminar con el hambre". Ciertamente, se lo veía eufórico.
En la bandera que portaban quienes caminaban al frente de la movilización se leía "Para que la crisis no la paguemos los trabajadores". Fernando "Pino" Solanas y Claudio Lozano, dos ácidos contrincantes de los Kirchner, eran las caras visibles junto con el intendente de Morón, Martín Sabbatella. "Es inmoral e inadmisible que en este país mueran 30 chicos por día de hambre", denunció el cineasta. "Hay seis millones de chicos en situación de pobreza y el Gobierno está preocupado por vender autos", señaló Lozano.
El desencanto de ciertos referentes o espacios políticos con el matrimonio presidencial no es nuevo. Pero sí es llamativo el rencor que comienzan a destilar algunos sectores que, aunque nunca aplaudieron a rabiar las iniciativas oficiales, las acompañaban en privado o al menos no le ponían piedras.
No le perdonan su alineación con los caciques del PJ bonaerense y muchos menos su reciente vínculo con el ex carapintada Aldo Rico. El caso símbolo es el de Humberto Tumini, una de los dirigentes que puso el cuerpo en la pelea "campo-Gobierno" (en aquellas noches de cacerolazos hablaba con Néstor Kirchner de celular a celular para diseñar estrategias) y que ayer se mostró en la columna principal de la movilización. El socialista K Ariel Basteiro prefirió mezclarse entre la militancia.
Un influyente dirigente que ya trabaja en el armado de un frente de centroizquierda para el año próximo se entusiasmó al final de la marcha: "A la izquierda de Kirchner ya no hay una pared. Estamos nosotros".
UNA MULTITUDINARIA MARCHA POR LA CIUDAD CERRO LA CAMPAñA NACIONAL “EL HAMBRE ES UN CRIMEN”
“Nuestros pibes están en riesgo”
La movilización de los Chicos del Pueblo partió del Parque Rivadavia y llegó tres horas después a la Plaza de Mayo. Tuvo una fuerte presencia de la CTA y ATE. Hubo murga, muchos automovilistas atrapados en el tránsito y apoyos de organismos de DD.HH.
Todo el predio del Parque Rivadavia sirvió de escenario para el almuerzo antes de la marcha, convocada para las dos de la tarde. Muchas de las organizaciones que participaban de la movida coparon el lugar, lo ocuparon de vereda a vereda, para largarse luego a la avenida homónima. El asfalto quedó tapado entonces por una marea de personas de un kilómetro de largo que caminó casi 50 cuadras y llegó hasta Plaza de Mayo para dar el cierre anual a la campaña nacional “El hambre es un crimen”. “Somos un montón. Sorprende que haya tanta cantidad de gente”, evaluó, echando un vistazo general, Mario Espínola, referente de la organización Chicos del Sur. A su lado, los pibes que concurren a ese espacio que funciona en Fiorito, en Lomas de Zamora, desde hace 14 años, saltaban y no paraban de cantar, mientras agitaban banderas con la consigna. La escena se repetía a cada metro, con cada agrupación y su gente.
La movilización que desde 2001 denuncia “los estragos que la pobreza y el hambre hacen sobre nuestros pibes”, en ésta, su quinta edición, tuvo varias características que la distinguieron del resto. Sin embargo, una sobresalió por demás: fue la CTA en este caso la que se hizo responsable de la convocatoria. “Además de significar un abrazo a la historia del Movimiento (nacional de los chicos del pueblo, impulsor del reclamo en sus inicios), que es un ejemplo de pelea por la vida, levantar la consigna de “El hambre...” es asumir como clase trabajadora que los que están en riesgo son nuestros pibes, los hijos de todos los trabajadores de Argentina”, recalcó Víctor De Gennaro, momentos antes de comenzar a marchar, ya pasadas las 15.30.
Lo dicho por el secretario de relaciones Institucionales de la CTA da el puntapié para otra de las señas particulares de esta movilización 2008: la voz de denuncia pasó de los chicos –que habitualmente hablaban en el acto de cierre–, para tomar otro tono, el de los adultos, el de los trabajadores que se hicieron responsables del reclamo. “El abrazo de los trabajadores a nuestros pibes es mucho más fuerte que otros años, lo que demuestra que el reclamo ha atravesado la conciencia social –determinó Alberto Morlachetti, coordinador nacional del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo–. Al que no le importa el hambre de nuestros niños, no merece vivir.”
Los referentes de las delegaciones de CTA Nacional, de La Plata y de la ciudad de Buenos Aires compartieron la primera línea de la marcha con Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, Abuelas y representantes de casi todas las filiales que la Central tiene en el interior del país. Hubo representantes de Mendoza, Río Negro, Neuquén, San Luis, Santiago del Estero y Misiones. “Es indispensable gritar en la cara de quienes tienen la obligaciones principales en este país que se pongan ya a considerar de qué forma van a solucionar este flagelo”, apuntó Mirta Barbaglia, de Madres.
Al respecto, Hugo Yasky remarcó, al cierre de la movilización en Plaza de Mayo, que “es la primera vez que la CTA realiza un acto multitudinario de estas características”. Los organizadores evaluaron la concurrencia en unas 50 mil personas.
Detrás de la bandera con la consigna que los referentes de las distintas organizaciones sostuvieron a lo largo de todo el camino, avanzaba la mini locomotora altoparlante –ya convertida en símbolo de la movilización– que esparcía voces de pequeños que consideraban que “no es justo que tengamos hambre”.
Los títeres gigantes y coloridos, manejados por adolescentes, que se asomaban a los costados de la locomotora eran los únicos que podían dar un indicio de la inmensidad y la potencia de la columna que se extendía detrás de esa primera línea de dirigentes que encabezaban la caravana.
“Crecemos comiéndonos nuestro propio futuro: los chicos son el primer recurso no renovable de un país, y en Argentina el 47 por ciento es pobre, 3,6 millones viven debajo de la línea de indigencia, 15 millones nunca tuvieron ningún tipo de educación formal y tantos otros más viven en hogares hacinados. Es una clara hipoteca al futuro”, consideró Claudio Lozano, diputado nacional por Proyecto Sur.
El azul y verde, los colores que dominaban de a ratos la extensión de la columna debido a la gran cantidad de afiliados a la CTA y ATE, se mezclaban hasta desaparecer en los amplios sectores dominados por las organizaciones sociales, las murgas y los centros culturales de todo el país. Por fuera del corralito de cuerda que protegió a los miembros de las organizaciones que integran el Movimiento de los Chicos del Pueblo durante todo el trayecto –sostenido, también, por gente de la Central–, desplegaron toda su potencia y demostraron que el reclamo se hizo carne en ellos. “El hambre mata a pibes pobres de todo el país”, aseguró Cristian, que casi no paró de bailar en las 50 cuadras con sus amigos de la Murga de Almirante Brown.
Tan sólo unos pasos delante de ellos se alzaba el dragón construido por los Chicos del Sur. De enorme cuerpo verde, adornado con banderas de la campaña, de lejos parecía flotar. Visto de cerca, por debajo de la estructura de hierro asomaba una decena de pequeños pares de pies. “Es pesado, por eso tenemos que ser muchos, para hacer que vuele”, explicó una nena que ayudó a construirlo. Quienes no se ocupaban de darle vida al muñeco acompañaban su vuelo a los saltos y a grito pelado: “Fuerza fuerza, carajo. El pueblo no se rinde, carajo”, cantaban.
Mientras tanto, dentro del cordón de seguridad, el referente del Hogar Juan XXIII, el padre Espósito, señaló que “es necesario que como país nos preocupemos todos por nuestros pibes. Las autoridades deben ponerse a aplicar políticas universales para resolver los problemas de fondo, como o es el hambre”.
Durante las más de tres horas de caminata, centenares de personas se sumaron a la movida. La mayor parte que se unió parecía ser la que aguardaba en Congreso, pero al llegar a la avenida 9 de Julio, el número de gente que esperaba era aún mayor. Ya cerca de la Plaza de Mayo, varios centenares de militantes de Quebracho, a cara tapada, cerraron el paso de Hipólito Yrigoyen a los autos para que los caminantes pudieran ingresar a la plaza sin problemas. En poco más de media hora, la gente desbordó el lugar, con lo que los últimos de la caravana debieron ubicarse en las calles laterales. Luego de la interminable lista de adhesiones y del saludo a las organizaciones presentes, el cierre estuvo a cargo de los dirigentes Pablo Michelli y Hugo Yasky. “El Gobierno tiene que escuchar a todo un país que reclama de norte a sur por la distribución de la riqueza. No van a ser los trabajadores los que paguen el costo de la crisis que ocasionó el estallido de un sistema inhumano y corrupto por definición”, dijo el jefe de la CTA.
Informe: Ailín Bullentini.
la cta y entidades sociales exigieron que “se termine el hambre”
Una marcha por los pibes
El Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo reclamó en la Plaza de Mayo que se redistribuya la riqueza. Pidieron al Gobierno una asignación universal por cada hijo menor.
Detrás de una bandera blanca con la leyenda “Para que la crisis no la paguen los trabajadores”, el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, junto a la CTA y a otras organizaciones sociales y políticas, marchó ayer a la Plaza de Mayo para exigir que se termine el hambre y se produzca la redistribución de la riqueza.
Las numerosas columnas de los distintos movimientos populares que ingresaron a la plaza desde Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur tenían una misma consigna: “El hambre es un crimen”. Y un mismo pedido: “Una asignación universal por hijo para que no haya ningún hogar pobre”.
“Se nos mueren, acabaditos de nacer, más de 25 niños antes del nacimiento de las palabras. Testimonios diarios del hambre, su terrible efecto devastador: su indignidad”, denunció Alberto Morlachetti, coordinador nacional del Movimiento Chicos del Pueblo.
Entre bombos, fuegos artificiales y coloridas pancartas, el secretario general de ATE, Marcelo Frondizi, explicó: “Los trabajadores y los pobres de este país han salido a pedir que no haya un chico más que sufra hambre y que la crisis la paguen los grandes grupos económicos”.
La marcha estuvo encabezada por los dirigentes sindicales Pablo Micheli, Víctor de Gennaro, Fabio Basteiro, el diputado Claudio Lozano, el titular de la CTA-bonaerense Hugo “Cachorro” Godoy, el dirigente social de Libres del Sur Humberto Tumini, el intendente de Morón Martín Sabbatella, el secretario general de la CTA Hugo Yasky y la titular de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, entre otros.
De Gennaro expresó que el objetivo de la movilización era lograr que “se apruebe la asignación universal por hijo y para que no haya más pobreza en la Argentina”. Sabbatella agregó: “Pedimos que se profundice la política distributiva, que es una preocupación de todos los sectores populares”.
Entre los reclamos al gobierno nacional, además de una asignación universal por hijos menores de 18 años, se incluyó el pedido de un aumento de emergencia para jubilados y pensionados y que “se frenen los despidos de trabajadores por 180 días”.
A pesar de que a fines de noviembre tres jóvenes de los Chicos del Pueblo fueron secuestrados y amenazados, la convocatoria resultó un “éxito”, según sus organizadores. Del multitudinario acto también participaron columnas provenientes del interior del país, el Frente Popular Darío Santillán, el MTD-Aníbal Verón, Quebracho, Suteba, CETERA, los diputados Victoria Donda, María América González, Carlos Raimundi y Eduardo Macaluse, y el cineasta Pino Solanas.
“Denunciamos la responsabilidad del Gobierno por no implementar políticas dirigidas hacia los sectores más desprotegidos ante la crisis financiera mundial”, señaló Federico Orchani, referente del Frente Popular Darío Santillán. “Lo que nos está faltando es empezar a redistribuir en serio la riqueza y tomar medidas de gobierno que tengan un impacto real en los sectores que más han sufrido”, dijo Donda.
Masiva marcha contra el hambre
Miles de personas marcharon ayer bajo la consigna "El hambre es un crimen", en una manifestación convocada por la Confederación de los Trabajadores Argentinos (CTA) y otras organizaciones sociales, que atravesó la Capital rumbo a Plaza de Mayo y generó un caos de tránsito.
Con bombos, pancartas y en medio de fuegos artificiales, la caravana comenzó a avanzar a las 15, desde el Parque Rivadavia en dirección a Plaza de Mayo, donde las principales columnas arribaron a las 19.
"El hambre es un crimen" y "para que crisis no la paguen los trabajadores", fueron las principales consignas utilizadas por los organizadores.
En la marcha, según consignó la agencia DyN, participaron militantes de gremios enrolados de la CTA, el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, partidos políticos, organizaciones sociales, barriales y culturales.
La idea de la protesta surgió el pasado 5 de octubre en Jujuy, durante el lanzamiento del "Encuentro Nacional hacia una Constituyente Social". Pero su realización coincidió con la denuncia del líder de la Red Solidaria, Juan Carr, que reveló que en la Argentina mueren ocho niños de desnutrición por día.
La caravana, agregó DyN, estuvo encabezada por los dirigentes sindicales Pablo Micheli, Víctor de Gennaro, Fabio Basteiro, José Rigane y el diputado Claudio Lozano.
El reclamo contra el hambre incluyó un pedido al gobierno nacional para que se apruebe una asignación universal por hijo menor de 18 años, un aumento de emergencia para jubilados y pensionados y que "se frenen los despidos por 180 días".
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