
Los tiempos de Boca Juniors iluminan el presente de la realidad existencial de los porteños. Cuando Mauricio Macri era presidente del club de la ribera, dispuso que la institución cotizara en la bolsa de valores.
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* Periodista. |
Gran negocio del sistema: la pasión popular, certificado de segura ganancia, devenida en garantía de utilidades para los especuladores de la city.
También generó institutos privados terciarios para la supuesta educación de los muchachos que pueblan las inferiores y, en forma paralela, impuso que quien quiera ser directivo del club más popular de la Argentina tuviera un patrimonio equivalente al diez por ciento del total del patrimonio de la institución.
Solamente los ricos gobernarán al símbolo de las mayorías. Toda una enseñanza del sistema.
En aquellos días, el señor Mauricio también ninguneaba a las jóvenes figuras que amanecían en la primera de Boca. Un símbolo de aquellos equipos que fueron campeones de casi todo, Jorge “Patrón” Bermúdez, siempre cuenta que Macri no quería hacerle contrato a Clemente Rodríguez, un marcador de punta que hizo carrera de manera muy rápida gracias a sus notables condiciones. Es que el señor Mauricio educaba con el ejemplo. A sus empleados había que tratarlos con mano dura, exigirle el máximo a cambio de muy poco, de casi nada.
Así son los valores del señor Mauricio: los únicos valores son los que cotizan en la bolsa de valores de Buenos Aires y su interés está siempre depositado en lo particular, en lo privado.
De allí que esos tiempos de Boca Juniors iluminan el presente de la realidad existencial de los porteños.
Se acaba de conocer el proyecto educativo de la administración Macri para el futuro de las chicas y chicos de Buenos Aires.
Dicen los diarios que “en el proyecto de Presupuesto 2009 que presentó el macrismo, el gasto educativo disminuye un 2 por ciento con respecto al total de los fondos. Casualidad o no, es lo mismo que aumenta el dinero destinado a la educación privada: son 705 millones de pesos, 200 millones más que este año. Otra coincidencia, 200 millones es la cantidad que se les recorta a los programas destinados a la urbanización de las villas. Los mayores beneficiados por los subsidios son los colegios confesionales, con los que el macrismo tiene una relación estrecha: el funcionario a cargo del área de educación privada es un delegado del cardenal Jorge Bergoglio”, afirma la noticia.
Nadie le puede negar coherencia al señor Mauricio.
Más dinero para la educación privada, menos dinero para la educación pública.
Una perfecta síntesis de su pensamiento social y político.
Más para los que son menos, menos para los que son más.
Para que los valores se hagan bolsa, mientras lo único que gana es el interés de los que cotizan en las bolsas de valores.
Como en los tiempos de Boca Juniors, el señor Mauricio confía en que las mayorías se quedarán quietas, como espectadoras pasivas del negocio privado donde las reglas de juego siempre garantizan el triunfo de unos pocos.
Así es el señor Mauricio.
Hasta que las mayorías, algún día, decidan protagonizar la historia y cambiar las reglas de juego.
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